Empieza a ser auténticamente vergonzosa la connivencia del socialismo español con el dictador socialista, Nicolás Maduro. Zapatero es “su mano”, el mayor lacayo de esa dictadura que lo ha hecho rico y Borrell, el Alto Representante para Política Exterior de la Unión Europea, dijo desde Bruselas una semana después del fraude en Venezuela, que el CNE no ha publicado aún las actas oficiales de los colegios electorales y que sin pruebas que las respalden, los resultados publicados el 2 de agosto por el CNE “no pueden ser reconocidos”. Borrell siempre apostó por la colaboración con los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua y Venezuela, por una salida democrática, pacífica y negociada, es decir, es cómplice de quienes, oprimen y asesinan, a sus respectivos pueblos.
En cuanto Maduro tenga todas las actas falsificadas y las haga públicas, Borrell, seguro que quedará tranquilo, pues tras conocerse el fraude consideró “prematuro” llevar a cabo sanciones y dijo que estudiaría “próximos pasos”.
Y actúa así, mientras Maduro y sus altos mandos, policiales y militares, usan la violencia contra los venezolanos que exigen respeto a la voluntad popular. Se calcula que ya van 2.000 detenidos y 25 asesinados. Como vemos, todo lo que toca el socialismo acaba muy mal, son la peor pandemia de la historia de la Humanidad.
Otro tema de absoluta actualidad y del que no informan adecuadamente los medios españoles, es lo que está ocurriendo en el Reino Unido, esa oleada de disturbios que crece día a día debido a que el nuevo gobierno laborista sigue alentando el “efecto llamada” a los inmigrantes y se niega a desvelar la nacionalidad de los criminales, en este caso, de los asesinos de niñas, pero al final se supo y los patriotas británicos se tiraron a la calle.
Muchos periodistas y hasta el propio Elon Musk (X), han afirmado que “una guerra civil es inevitable”. Personalmente, nunca pensé que eso ocurriera antes en Reino Unido que en la degradada Francia. Lo cierto, es que nuestros gobernantes llevan décadas propiciando activamente una apertura de fronteras que ha inundado nuestras sociedades con un número sin precedentes, inasumible, de inmigrantes procedentes de culturas distintas y distantes, generando así una polarización social cada vez más insalvable, lo que es aprovechado por los gobernantes para limitar nuestras libertades y aplicar sus agendas globalistas. Europa corre peligro y los británicos parecen haberse dado cuenta antes que otros.
Terminemos hablando del culebrón catalán. ERC, tras caer en las elecciones, con su pacto con el canalla de Sánchez puede vaporizarse, a lo que ayudará mucho si Puigdemont consigue introducirse en el Parlamento catalán y liarla en la sesión de investidura de ese traidor llamado, Salvador Illa. Con el PSC gobernando Cataluña, todo lo malo se incrementará, se perseguirá aún más nuestra lengua común, acordaros de la persecución que inició Montilla. La única solución para Cataluña es aplicar, de verdad, el Art. 155 y que dure medio siglo.