Lo que ahora os voy a relatar, sería imposible que sucediera en otro país que no fuera España. Eso de que venga a España una familia norteafricana y los padres se vuelvan sin sus hijos a sabiendas de que aquí van a estar muy bien atendidos tutelados por el sistema público de protección de menores, es una auténtica vergüenza. Los culpables no son ellos, los culpables son nuestros gobernantes, esos que, en vez de gastar el dinero de nuestros impuestos en mejorar nuestra vida, mantienen, en este caso, a supuestos menores cuyas familias en nada han colaborado en nuestro ya casi desaparecido “Estado del Bienestar”. Es un fenómeno que se extiende por España y preocupa cada vez más a las autoridades judiciales, policiales y sociales.
Empezaron siendo casos aislados, pero se está generalizando, incluso en Cataluña se ha desarticulado una red que organizaba viajes destinados precisamente a abandonar a los menores en territorio español. En provincias como Málaga, Madrid, Valencia, Baleares, País Vasco o Cataluña, este asunto se está convirtiendo en un problema serio. Las familias ya no solo vienen de Marruecos, también se han documentado casos en las que procedían de Argelia, Senegal o Gambia.
Ya ni siquiera vienen en patera, ya no corren ningún riesgo, viajan en avión, con visados turísticos o de estudios, y provienen en muchos casos de entornos acomodados o de clase media. Su aspecto los delata, pues visten ropa de marca y portan móviles de última generación. Algunos incluso llegan con una nota en la que se lee, “Soy menor no acompañado. Ayúdeme”. En estos países deben pensar que somos un país de subnormales profundos.
Según la policía, los padres, aprovechan su estancia turística para que sus hijos se familiaricen con la ciudad elegida, les muestran la ubicación de las comisarías y los servicios sociales a los que deben acudir una vez se queden solos.
La intención es que el Estado asuma su tutela, lo que garantiza acceso a educación, sanidad y manutención, además de la posibilidad de regularizar su situación y obtener la nacionalidad española al alcanzar la mayoría de edad. Posteriormente, estos jóvenes pueden incluso solicitar la reagrupación familiar y traer a sus padres y hermanos.
Para mí, esto es una auténtica estafa consentida por todos los partidos menos por VOX. Mientras un solo español necesite ayuda y tenga necesidades, ni un euro para los invasores. Esa es mi opinión.
Una invasión silenciosa y aceptada