El
Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha condenado al
alcalde Marinaleda y parlamentario andaluz de Izquierda Unida, Juan
Manuel Sánchez Gordillo, a siete meses de prisión y a una multa de
mil euros por delitos de desobediencia grave y usurpación cometidos
en 2012 durante la ocupación de la Finca Militar de Las Turquillas
en la provincia de Sevilla, sede de una yeguada del Ejército de
Tierra.
Para
Sánchez Gordillo, la condena implica la pérdida del derecho de
sufragio pasivo, y por extensión, la inhabilitación para ejercer
los cargos públicos que actualmente ostenta, tanto como alcalde como
por parlamentario.
Muchos
nos alegramos de esta sentencia, pues Sánchez Gordillo lleva ya
demasiado tiempo saltándose las leyes y cachondeándose de la
Justicia, pero la impunidad de la que gozaba hasta ahora que nadie
piense que con esta sentencia ha terminado, pues su abogada ya ha
manifestado su voluntad de recurrir la sentencia ante el Tribunal
Supremo asegurando que tampoco sería la última instancia a la que
recurrir.
Conociendo
como está el patio, conociendo la lentitud de la Justicia, mucho me
temo que esta sentencia no se cumplirá, pues si alguna vez finalizan
los recursos seguro que en ese momento ya el personaje no ocupará
los citados cargos públicos.
Sánchez
Gordillo y sus compañeros del SAT llevan mucho tiempo campando a sus
anchas por el campo andaluz, resulta patético que en pleno siglo XXI
se permita que una columna de jornaleros del SAT entre en cualquier
pueblo y siembre el terror entre comerciantes y empresarios. Parece
de película del oeste observar como entra por un lateral del pueblo
Sánchez Gordillo y los suyos, y los negocios empiezan a cerrar sus
puertas cerrando sus persianas metálicas. Nadie quiere que le
asalten su negocio, nadie quiere que le roben.
Eso
sigue pasando en Andalucía en la actualidad para vergüenza de todos
los andaluces.
Aber cuando entra rajoi. Rato. Cospedal.los pullol. El can. Los fabregas . El cascos. Y tantos mas. Entonces empezare a creer en dios