La convocatoria del Gobierno
para homenajear a las víctimas del Covid-19 el próximo 16 de julio, ha marcado
de manera muy nítida las diferencias de planteamiento existentes entre los dos
grandes partidos constitucionalistas, el Partido Popular y Vox.
Mientras los de Casado
aceptarán el rol de actor secundario en el montaje diseñado por socialistas y
comunistas para desmarcarse del resultado de su gestión “criminal”, los de
Abascal ya han anunciado que no acudirán, que se niegan a dar cobertura a
semejante mascarada, acusando al Ejecutivo de Pedro Sánchez “de utilizar a las
víctimas como excusa para celebrar esta exculpación de una gestión caracterizada
por ocultar a la ciudadanía española la cifra real de fallecidos.
Santiago Abascal, ha acertado
a la hora de denunciar que el Gobierno usurpa las funciones de Su Majestad El
Rey, pues él debe ser el encargado de convocar un Funeral de Estado al que le llaman
solo “acto”, porque de funeral no se puede hablar.
Resulta curioso y bochornoso
a la vez, que en las hasta ahora peores semanas de la pandemia, cuando nuestros
compatriotas, caían como moscas, los miembros del Gobierno siempre se negaron a
mostrar en su indumentaria respeto por los que fallecían, en cambio, a partir
del 26 de mayo convocaron luto oficial por simple estrategia política. Estoy
convencido, de que el mejor homenaje a los fallecidos es que se haga justicia
en los Tribunales contra una gestión política criminal.
Al conocer la decisión de Vox
de negarse a asistir, el Gobierno lo ha acusado de crispar. Personalmente creo,
que lo que hacen Abascal y los suyos es, negarse a aceptar el consenso del
silencio al que nos quieren condenar.
