Carlos Lesmes, presidente del CGPJ, ha dimitido, no por intentar que la Justicia sea independiente, si no por todo lo contrario, por pretender que todo siga igual, que la Justicia siga siendo dependiente de los partidos políticos. Y lo ha hecho, intentando imponer a un sucesor a los progresistas y hasta, tratando de convencer a un tránsfuga conservador, pero han fracasado “sus maniobras políticas”.
Nuestra Constitución lo decía muy claro, de los 20 vocales, 12 los eligen los jueces, 4 el Congreso y 4 el Senado, pero en 1985, Felipe González, con la Ley Orgánica del CGPJ, acabo con eso de que los profesionales de la Justicia decidieran. Desde entonces, en los sucesivos gobiernos, tanto del PSOE como del PP, han estado encantados de tener secuestrada a la cúpula judicial. Ahora nos dice Feijóo, que el PP pretende devolverle la independencia a la Justicia, con los antecedentes que hay, permítanme que no me lo crea hasta que vea que los de Feijóo no tragan, se mantienen en eso y consiguen que los políticos aparten sus sucias manos de la Justicia.
El Comisario de la UE lo pedido, pero Sánchez parece no estar dispuesto a hacerle caso, espero que lo mismo que se sancionó a Hungría o a Polonia, por temas mucho menos graves, aquí hagan lo mismo si la izquierda se empecina en tener a la Justicia politizada.
No estamos hablando solo de la independencia de la Justicia, aquí hablamos de cosas mucho más graves. Sánchez, en contubernio con comunistas y separatistas, lleva demasiado tiempo desmantelando nuestra Carta Magna por la puerta de atrás y controlando la mayoría de los medios, si se hace con la cúpula judicial y los altos tribunales, el Rey sería la última trinchera para defender el régimen del 78.