Mientras que el Gobierno pretende reformar el delito de sedición, para que de esa manera los golpistas catalanes condenados puedan volver rápidamente a la política activa y así intentar dar un nuevo Golpe de Estado, tal y como han asegurado en varias ocasiones ante los medios. Mientras que el Gobierno ya ha permitido a la selección vasca competir internacionalmente, autorizando ya la de surf y la de pelota. Mientras todos estos muy preocupantes acontecimientos se suceden vertiginosamente, simplemente porque Sánchez no tiene ningún empacho en debilitar al Estado de Derecho con tal de sacar adelante sus Presupuestos y mantenerse en La Moncloa, el Partido Popular parece empeñado en llegar a un acuerdo con el PSOE para renovar el CGPJ y por lo tanto, rendirse.
Resulta vergonzoso escuchar a Cuca Gamarra ante los medios diciendo que están por la independencia del Poder Judicial, mientras los dos partidos mayoritarios están en pleno “reparto de cromos de jueces”, vamos, lo mismo que llevan protagonizando durante décadas. No tragar con Victoria Rosell, la candidata podemita, parece la coartada de los populares para luego aceptar, por ejemplo, a Conde Pumpido, mil veces más peligroso que ella. Porque Sánchez sabe que, si tiene en sus manos el Tribunal Constitucional, podrá aprobar con sus socios parlamentarios toda la basura que quiera, ya que ningún recurso ante el TC prosperará.
Teodoro les regaló a los socialistas el Tribunal de Cuentas y más cosas, ahora, Feijóo, cederá pensando que no le traerá consecuencias, que ante la terrible situación económica creada por Sánchez, les votarán de todas maneras. Olvida que, le votará el llamado voto oscilante, pero que el voto fiel, su base electoral, terminará por perderla. Tiempo al tiempo.