El odio de la izquierda y del separatismo hacia la Guardia Civil se muestra cada vez más patente. La venganza del Gobierno contra el instituto armado, al que no ha dejado de restarle presencia y operatividad en toda España, además de forzar un relevo de su cúpula, lo ha llevado a cabo con el mayor de los descaros en los Presupuestos Generales del Estado para 2023, donde este Gobierno se ha ensañado con el Benemérito Cuerpo perpetrando importantes recortes en geriátricos y dependencia, un 40% menos que a la Policía Nacional, perjudicando a todos esos guardias civiles que se sacrificaron por nosotros cuando estaban en activo y ahora, cuando en los últimos años de su fecunda vida, necesitan más ayuda, les niegan demasiadas cosas.
Mientras que los separatistas vascos ponen como condición la expulsión de la Guardia Civil del País Vasco y de Navarra para aprobar estos PGE, debemos recordar todos los ataques sufridos por el Cuerpo y consentidos por este infame Gobierno.
En septiembre, se celebra en Alsasua (Navarra) el “Ospa Eguna”, una jornada convocada todos los años por la izquierda abertzale para acosar e insultar a los guardias civiles y reclamar su expulsión de Navarra y el País Vasco. En Echarri Aranaz (Navarra) se celebra todos los años el “Día del Inútil”, una presunta festividad en la que se organizan desfiles y en la que se ridiculiza a los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado. Se celebra el “tiro al facha” colocando un monigote caracterizado como un guardia civil al que los vecinos tiran huevos. En Oteiza (Navarra) en agosto, se celebró un acto de burla y humillación a la Guardia Civil y a la Legión en las fiestas de la localidad.
Los que aprovechan que gobiernan para quebrar el Estado de Derecho, atacan miserablemente a los servidores públicos encargados de mantener el orden. Habría que llamarles algo más fuerte que criminales, a los separatistas vascos y a los miembros del Consejo de Ministros.
Violaciones de la Constitución, cuyo garante manseando manseando en tablas.