La excusa de Feijóo para romper el acuerdo que ya tenía ultimado con Sánchez para renovar el CGPJ, ha sido el hecho de que ha constatado que este Gobierno pretendía a posteriori rebajar la pena de sedición. Personalmente pienso que la razón es muy distinta, pues no es otra, que la de percatarse que ese acuerdo contaba con el rechazo, casi absoluto, de sus votantes.
La ciudadanía española que “no es de izquierdas”, vote a quien vote, tiene claras muchas cosas. La primera de ellas es, que sentarse con Sánchez, es sentarse también con comunistas, separatistas y proetarras, y que todos ellos, incluido nuestro infame presidente, están inmersos en el claro proceso de demolición de nuestra Constitución y de nuestra Nación. La segunda de ellas es, que sentarse con Sánchez, es sentarse con quienes indultaron a los golpistas catalanes convirtiendo en “papel mojado” las sentencias judiciales, una razón de aún más peso que la dada por Feijóo. Y la tercera de ellas es, que sentarse con Sánchez, es sentarse con quien está claramente despojando a nuestro Estado de Derecho de las pocas herramientas que le quedan para defenderse de sus enemigos, sobre todo, internos. Si Feijóo no llega a dar marcha atrás en el último momento, hubiéramos tenido un Tribunal Constitucional controlado por los enemigos de España y dedicado a decir que todo lo ilegal que perpetrara este Gobierno, era legal y que, todo lo legal pasaba a ser ilegal.
Feijóo ha quedado en evidencia, sobre todo cuando Abascal le marcó el camino del patriotismo y la decencia política, cuando afirmó desde el primer momento que con este Gobierno no se podía llegar a ningún tipo de acuerdo.