Resulta absolutamente indecente que la Unión Europea conceda 120 millones de euros a Marruecos para el desarrollo y modernización de su agricultura. Cuando nuestros agricultores están pasando la peor crisis de las últimas décadas y muchos de ellos están al borde de la ruina, pues nuestro Gobierno no impide que tengan que vender sus productos a pérdidas, no se opone en Bruselas a que se perpetren acciones que perjudican gravemente a nuestros sectores primarios.
Precisamente Marruecos, ha sido denunciado por el campo español ante la Oficina Antifraude de la Unión por “incumplimiento del pago de los derechos aduaneros, fraude en el etiquetado y ausencia de trazabilidad”. Frente a esta situación, la Unión “premia a Marruecos con dinero fresco para que aumente su producción, la exporte al mercado europeo y ejerza una clara competencia desleal contra “los nuestros” ya que en Marruecos no se cumple ni una sola de las exigencias que se les pide a los agricultores españoles.
El objetivo, la política agraria de la UE, es la misma que la de la energía, de la Unión Europea, es que “nuestros agricultores abandonen y no produzcan” para que “nuestra seguridad alimentaria la garanticen países enemigos, culturalmente hablando”, aunque “amigos y socios privilegiados para ellos, como Marruecos o Turquía”.
En 2020 se importó un 143% más de tomates desde Marruecos; y en 2022 el incremento de las exportaciones del aceite de oliva ha aumentado un 200%. Mientras tanto, productores españoles abandonan el sector “por los bajos precios en origen, el aumento de los costes y las mil obligaciones ambientales que imponen a nuestros agricultores”.
Deberíamos luchar contra estas decisiones tan perjudiciales para nosotros para conseguir que España y Europa garanticen nuestra soberanía alimentaria ¡Siempre con los nuestros, por los nuestros, nuestros agricultores y ganaderos!