Es demasiado descarado el vacío mediático que se le está haciendo a Vox, ve uno las opiniones de los distintos partidos en los medios, principalmente en los informativos de las TV, sobre cualquier asunto y casi siempre la de Vox falta. Mientras que la opinión del tercer partido de España se oculta, vemos a portavoces de partidos en vías de extinción o muy minoritarios. Desgraciadamente, eso es lo que tenemos.
Y qué decir de la intoxicación mediática sobre la decisión de Vox de tumbar, por mil razones, los Presupuestos de la Comunidad de Madrid. Ayuso ni siquiera se molestó en llamarles para negociar los Presupuestos, debe considerar ella que los de Monasterio deben apoyarla siempre y a cambio de nada.
El descaro de Ayuso roza lo “sublime” pues, además, votó junto con un partido de extrema izquierda, Más Madrid, para tumbar las enmiendas de Vox. Ayuso se ha aliado en este asunto con la misma ultraizquierda que está apoyando el golpe de Sánchez a la independencia judicial en el absurdo empeño del PP por arrimarse a quienes están degradando nuestra democracia y poniéndola a la altura de Venezuela.
El PP lleva varios años tratando a Vox con desprecio, exigiéndole su apoyo porque sí. Y lo hace, porque sabe que Vox siempre ha estado dispuesto a poner a un lado sus intereses partidistas para no favorecer a la izquierda, pero Ayuso y compañía se han aprovechado de esa actitud generosa de los de Vox sin hacer nada a cambio. Un claro ejemplo, las leyes de género, esas que lesionan los derechos fundamentales de la mitad de la ciudadanía, siguen intactas en esa comunidad, a pesar de las reiteradas peticiones de Vox para que sean derogadas. Unas leyes que el PP votó junto a la izquierda.
Debemos tener muy presente que Vox surgió porque el PP abandonó la batalla de las ideas contra la izquierda, dejando políticamente huérfanos a muchos votantes. Los votos de Vox no son votos robados al PP, pues el voto es de cada ciudadano y él decide a quien se lo confía cada vez que vota.
Vox ha dado en Madrid una lección de respeto a sus votantes. El PP está acostumbrado a prometer cosas que luego no cumple y a pedir votos de centro derecha para después hacer políticas calcadas a las de la izquierda, de ahí que le cueste entender algo muy básico: el propósito de Vox no es dar apoyo al PP: es promover un cambio e España que permita restaurar las libertades y derechos que la izquierda nos ha ido arrebatando, y que sirva para recuperar los valores que tanto la izquierda como el PP han ido pisoteando. El apoyo de Vox no puede salir gratis, y si Ayuso no lo entiende, como se dice por aquí abajo “que se eche agua”.