Estos días se están produciendo duras declaraciones de viejos socialistas contra todo lo que está dispuesto a perpetrar Pedro Sánchez para mantenerse en el poder. Felipe González, Alfonso Guerra, José Rodríguez de la Borbolla y algunos más, se rasgan las vestiduras ante lo que ven. A esas declaraciones se unen también las de Page, Lambán y alguno más de los que están aún en activo.
Pero todos estos, que no pretendan ahora con sus ladridos justificarse, pues ellos son también culpables. Si realmente están tan indignados, que públicamente rompan sus carnets y creen un partido socialista decente, pues este ya no tiene arreglo. Deben entender que ladrar ya no sirve de nada, o muerden o pasarán a la historia como simples cobardes que no fueron capaces de poner por delante su amor a España y a la legalidad constitucional a unas siglas podridas y sin solución.
Lo que le urge a Sánchez es aprobar esa infame e ilegal ley de Amnistía que le exige Puigdemont, y para ello está dispuesto a saltarse todos los controles institucionales establecidos, los pocos que aún no han neutralizado. En el mundo judicial cunde la indignación y solo unos pocos están dispuestos a apoyar a Sánchez para que consiga sus fines, eso sí, guiados únicamente por intereses personales y espurios.
A lo largo de la historia ha habido todo tipo de gobernantes, pero muy pocos de ellos han sido tan amorales como Sánchez, pues casi todos siempre han tenido límites que no se han atrevido a sobrepasar, casi todos se han impuesto sus propias líneas rojas. El caso de Sánchez es muy llamativo, estoy convencido de que sufre una psicopatía que le impide ver más allá de sus intereses personales. Nunca tantos españoles pensaron que su presidente es un traidor.
Esto tiene mala pinta, me acuerdo cuando allá por 2017 nuestro Rey tuvo que dirigirse a la nación, ante la parálisis y temblor de piernas de Rajoy, mi pregunta es si tendrá que volverlo a hacer ahora de nuevo, pues me costaría trabajo pensar que, si esa perversa Ley de Amnistía express consiguen sacarla adelante los enemigos de España, nuestro Rey la vaya a avalar con su firma.
Un manso en tablas es muy peligroso. En los toros se dice que no hay 5º malo ni 6º bueno.