Mientras aún quedan muchos afectados por el terremoto que sufrió Lorca hace ya muchos años que no han cobrado las ayudas, mientras demasiados españoles residentes en La Palma siguen sin ver la luz al final del túnel, mientras muchos españoles se siguen agolpando en las colas del hambre, mientras aquí hay muchas necesidades que cubrir y nos dicen desde el Gobierno que no hay dinero, somos los primeros en demostrar que somos solidarios y ayudamos a aquellos países que sufren catástrofes naturales, como ahora ocurre en Marruecos.
Pero eso sí, para implantar siniestros planes globalistas, para eso, siempre hay dinero. El Gobierno acaba de publicar la concesión de diez millones de euros en subvenciones para proyectos que promueven la Agenda 2030, concedidas para la realización de actividades relacionadas con la promoción y la implementación de dicho plan para 2023. No olvidemos que tanto el PSOE, como el PP y como Sumar apoyan la Agenda 2030.
Dicha Agenda persigue con ambigüedad la liquidación de la soberanía de las naciones y el ataque a la familia, a la vida y las raíces de Occidente, imponiendo el “fanatismo climático”, la ideología de género y alentando avalanchas migratorias, perjudicando a la prosperidad de las familias, al sector primario y a la industria.
El departamento que dirige la descerebrada podemita, Lilith Verstrynge, forma parte del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, dará esos diez millones de euros para proyectos basados en el multiculturalismo, el feminismo radical o la emergencia climática. Solo viendo los títulos de los proyectos subvencionados nos damos cuenta en qué inútiles chiringuitos funden el dinero de nuestros impuestos. Que si 300.000 euros para “Mejora la sensibilización sobre el impacto medioambiental del consumo de ropa”; 62.930,17 euros para “No calles: campaña de sensibilización para el cumplimiento de la Agenda 2030”; 230.015,12 euros para “Tejiendo redes: la sociedad civil ante el seguimiento de los compromisos del Pacto Mundial sobre migraciones”; y 194.130,65 euros para un “Proyecto para la construcción de un modelo feminista contra las violencias sexuales en España”.
También dará 194.868,22 euros para “Tic-Tac; el agua es finita”; 238.815,66 euros para “Acción 2030: promoviendo políticas públicas de drogas sostenibles a través de la incidencia política y social”; 190.896,38 euros para un “Observatorio contra la discriminación en la frontera occidental europea: Fase II”; 109.003,55 euros para “Impulsando una educación no formal transformadora camino a los ODS”; 59.985 euros para “Resilvestra: ciencia ciudadana para explorar alimentos de alta resiliencia climática”; 51.264,32 euros para “Carrera de fondo hacia el desarrollo sostenible”; y 25.000 euros para “Feministas trabajando por los ODS II”; 59.499,60 euros para “Formación dual para la Agenda 2030”; 220.000 euros para un proyecto de la Universidad de Murcia titulado “Universitari@s ‘Odsesionad@s”; 299.992 euros para «”Odserva (Objetivos de Desarrollo Sostenible emergentes con realidad virtual y animación)”; y 52.434 euros para “La brecha de género en pensiones: evaluación de las medidas adoptadas hasta la fecha y propuestas de nuevas acciones”.
Aunque leer la denominación de todos estos proyectos puede parecer pesado, es muy esclarecedor, pues se trata de tener colocados a muchos afines y promover ideas muy dañinas para nuestra sociedad. Resulta obsceno que se dilapide de esta manera el dinero que no tenemos y que se le niega a quienes realmente les hace falta.