Cada vez son más los dirigentes históricos del PSOE los que se pronuncian en público contra la intención de Sánchez de aprobar una Ley de Amnistía para todos los implicados y condenados en el intento de Golpe de Estado en Cataluña en 2017 por exigencia del prófugo Puigdemont.
Con la intención clara de frenar esos pronunciamientos públicos, el PSOE de Sánchez ha anunciado la expulsión de Nicolás Redondo Terreros, quien llegó a ser secretario general de los socialistas vascos. Para su expulsión, el PSOE ha alegado la falsedad de un supuesto «reiterado menosprecio» a las siglas del partido, cuando la realidad es que ha criticado con dureza sólo a Pedro Sánchez, ese autócrata que nos conduce al abismo.
Nicolás Redondo, siempre ha sido un gran español y un demócrata al que nuca le tembló el pulso a la hora de defender a España, a la Libertad y a la Constitución en una región y en unos momentos en los que ETA se dedicaba a asesinar a políticos constitucionalistas.
En los últimos días, Redondo, había criticado con dureza la posibilidad de conceder esa amnistía por el chantaje de Puigdemont para apoyar a Sánchez en su casi segura investidura, incluso se atrevió a decir que de hacerse realidad esa iniciativa «deconstruiría totalmente el sistema del 78». Lo paradójico de todo esto, es que Sánchez y varios de sus ministros, hasta hace muy poco consideraban públicamente que esa amnistía era abiertamente contraria a nuestra Constitución. Con Sánchez, este PSOE se ha tirado al monte, se ha radicalizado y ha abandonado el constitucionalismo. Cuando a Sánchez lo echen de la política los españoles en las urnas, veremos que queda del PSOE.
Tras la salida de Rosa Díez, Redondo encarnaba el último reducto de decencia de un partido degradado y lleno de pulsiones antidemocráticas y antiespañolas. Cuando en un partido no se tolera que nadie contradiga al líder, es que ha entrado en una deriva antidemocrática que debería preocupar a sus afiliados y votantes. Pedro Sánchez, en Corea del Norte, tendría un prometedor futuro político.
Y yo me pregunto ¿cuantos socialistas romperán su carnet después de esta injusta expulsión? O los González, Guerra, Belloch, Rodríguez de la Borbolla, Page o Lambán consideran que ya han limpiado su conciencia solo con lo que dijeron públicamente a través de los medios.