Ayer fui testigo del enésimo enjuague que han protagonizado el PSOE y el PP. Ayer se eligió al nuevo presidente de la Mancomunidad del Guadalquivir. Para mi sorpresa, solo el PSOE presentó candidato, quien salió elegido con los votos de los alcaldes y concejales socialistas presentes, los del Partido Popular y algunos de los distintos grupúsculos comunistas.
Es lógico pensar que, previamente, el PSOE y el PP se habrían reunido para ceder este puesto tan estupendamente remunerado a un alcalde del PSOE a cambio de otro favor socialista en el que el beneficiado sea otro del PP y que supongo, pronto nos enteraremos cual es.
Con lo que está pasando a nivel nacional, me resulta bochornoso que este PP siga repartiéndose el botín con quienes han dejado claro que ya están situados fuera del ámbito constitucional y solo toman decisiones en función del futuro del autócrata que les preside o de intereses meramente partidistas.
La función que realiza la mancomunidad del Guadalquivir es necesaria ¿pero en cuantos entes inútiles hacen lo mismo el PP y el PSOE? Estamos hablando de que unos y otros mantienen este sistema de engordar lo público para tener colocados a los suyos mientras los ciudadanos pagamos cada vez más y más impuestos para sostener pseudoestructuras administrativas totalmente prescindibles.
Nos han hablado siempre de bipartidismo, pero yo nunca lo llamé así, para mí siempre fue “casta política parasitaria”.
Cuando lo razonable sería, racionalizar la administración creando organismos más eficaces y menos costosos, se hace lo contrario, pues es la única forma que han encontrado, socialistas y populares, para dar de comer a sus legiones de enchufados. El PP llegó al poder en Andalucía tras cuarenta años de socialismo y no echó a ninguno, pero eso sí, metió a los suyos. Cada vez más políticos parásitos y menos médicos, menos profesores y menos policías.
Parece que eso de entrar en política para servir a los intereses nacionales y a los de tus ciudadanos, es una antigualla para estos políticos impresentables.