Felipe VI, nuestro Rey, el Jefe del Estado, el 3 de octubre de 2017 desde el Palacio de la Zarzuela en un memorable discurso dirigido a todos los españoles dijo «han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común». Y «por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía».
En la actualidad, la situación es mucho peor, pues no solo vivimos el ataque de un gobierno regional a la Constitución, vivimos la clara amenaza de una ofensiva conjunta de como mínimo dos gobiernos regionales, el catalán y el vasco, junto al nacional, el de España, en caso de que consiga revalidar la presidencia Pedro Sánchez.
Antes eran solo las autoridades catalanas, ahora, a parte de ellas, es EH Bildu, el partido heredero de ETA, es Junts, el partido comandado por un delincuente golpista prófugo de la Justicia, es ERC, partido liderado por el golpista condenado Oriol Junqueras y sobre todo, es el PSOE, partido entregado a los golpistas, a la destrucción de la Constitución y a la ruptura de la sagrada unidad nacional y todo, porque el infame autócrata amoral que nos mal gobierna quiere permanecer en el poder.
Echando una ojeada a los programas de los partidos que apoyan a Sánchez, nos damos cuenta de que nuestros derechos y libertades, esos que consagra nuestra Constitución, justamente estos partidos, incluido el PSOE, pretenden arrebatárnoslos. Derecho a la propiedad, libertad de prensa, libertad de expresión, igualdad real entre el hombre y la mujer, libertad de empresa, unidad nacional, independencia judicial, monarquía parlamentaria y muchos otros. Pues sí, todo esto es combatido en los programas del PSOE y en el de sus socios proetarras, comunistas, golpistas y separatistas.
Por todo ello, no podemos seguir metidos en nuestras vidas, debemos salir a la calle para defender nuestra libertad y nuestra patria. O lo hacemos ahora o luego de nada valdrá lamentarse.