Como todo lo que promueven o tocan estas comunistas, llámense Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Más País o lo que ellas quieran para disimular lo que son, la ley de Bienestar Animal, en solo dos semanas desde su entrada en vigor ha demostrado ser un desastre, pues los primeros efectos que ha provocado no son los deseados por los impulsores de la norma, sino todo lo contrario. Pero no nos podemos sorprender pues con, por ejemplo, la ley del solo sí es sí, les ocurrió lo mismo. Gobiernan Venezuela y no pueden ni abastecerse de petróleo, seguro que les dan el Sáhara y al poco se quedan sin arena.
Lo dicen las Protectoras de Animales, las adopciones de mascotas se han paralizado, los abandonos de animales de compañía se han disparado y se están llevando a cabo incluso, cacerías masivas de gatos callejeros.
Hasta muchos ayuntamientos han emitido comunicados afirmando que no cumplirán la ley y no multarán a quien deje el perro atado en la puerta de la farmacia o el supermercado, ante la primera multa de 500 euros impuesta en Vigo que luego fue retirada y la alarma creada entre los propietarios de mascotas. Lo mismo hasta conseguimos que haya más niños que mascotas gracias a estas inútiles descerebradas.
En Baleares, el consejero, ya ha dejado claro que aplicarán la ley de Bienestar Animal, con la que no están de acuerdo «en muchos puntos», de la manera en la que «genere la menor problemática» a los ciudadanos. También anunció que no se dedicarán a hacer un «control» de los animales de compañía ni «patrullará» buscando situaciones que no cumplan la ley. El Ayuntamiento de Burgos también ha señalado que, en la media de lo posible, se tratarán de evitar las sanciones a los ciudadanos. Además, han dejado claro que la labor policial se limitará de momento a informar o apercibir a posibles infractores.
El caos y la falta de información se extiende entre las propias administraciones. Muchas todavía no tienen muy claro qué aspectos de la ley han entrado en vigor y cuáles están pendientes de desarrollo reglamentario, los registros autonómicos de animales de compañía no están adaptados a la nueva obligación de inscribir no solo a perros y gatos, sino también a los pájaros. Tampoco existe la figura del criador particular, la única forma que tienen los propietarios para evitar las multas si su perra se queda preñada. Todo un auténtico despropósito.