El 18 de febrero se celebrarán las elecciones gallegas, es la única comunidad donde el PP lleva 15 años logrando mayorías absolutas y en la que Vox aún no ha conseguido obtener representación.
El PP tiene una implantación en Galicia sólo comparable a la que tenía el PSOE en Andalucía, una implantación que en absoluto les sale gratis a los gallegos, pues la Xunta invierte cantidades millonarias en subvenciones y publicidad institucional, tiene comprados a los medios y a los colectivos al más puro estilo socialista. Sin La Voz de Galicia y sin ese gran grupo mediático controlado por la Xunta llamado CRTVG, que incluye varios canales de televisión y una red de emisoras de radio, los resultados del PP no serían los mismos.
Gracias a ese control de los medios han podido silenciar las muchas denuncias sobre la discriminación del español efectuadas por el colectivo “Hablamos Español”, de esa manera, el PP sigue alimentando el falso mito del «bilingüismo cordial».
En 2018, el PP apoyó una propuesta de los separatistas del BNG para que Galicia se una a los países de lengua portuguesa. Lo que sucede es que para poder hacer efectiva esa adhesión, Galicia tendría que independizarse de España y adoptar el portugués como lengua oficial. De ese tema, nadie, absolutamente ningún medio se atrevió a informar, evidentemente, para no perder las suculentas subvenciones que les da el PP desde el poder.
En 2019, el PP gallego apoyó una iniciativa de la ultraizquierda para imponer educación sexual desde los 3 años, en una votación celebrada en el Parlamento de Galicia. Ningún medio gallego dio la noticia.
En 2021, el PP gallego secundó una iniciativa del BNG de apoyo a la dictadura comunista de Cuba. Los separatistas disfrazaron esa iniciativa como un rechazo al «bloqueo» estadounidense a esa dictadura.
También en 2021, el PP gallego facilitó con su abstención la aprobación de una iniciativa del BNG, los socios gallegos de Bildu, para echar a la Guardia Civil de Galicia. El posicionamiento del PP fue denunciado por la Asociación Profesional de la Guardia Civil (APROGC). El asunto fue silenciado por la prensa gallega y el PP sólo acabó echándose atrás por las críticas surgidas en algunos medios nacionales.
Todos estos ejemplos son comprobables, estos silenciamientos mediáticos ya son habituales. Vox no es aún fuerza parlamentaria allí, simplemente, porque la envejecida población gallega solo se informa a través de los medios controlados por el PP. Mucha gente está votando a ciegas, pensando que el PP es un partido conservador que actúa como tal. Nada más lejos de la realidad.