Los que ya vamos teniendo cierta edad, los que tuvimos la gran suerte de vivir en una sociedad distinta a la actual en la que Familia, Religión, Patriotismo, Historia, eran conceptos importantes, vemos que si luchamos por mantener todos esos valores que nos trasmitieron nuestros padres y me refiero a la defensa de España con sus fronteras, nuestro patrimonio, nuestra cultura y nuestra civilización occidental que se sustenta en principios, valores y tradiciones, somos unos auténticos revolucionarios que somos tratados como auténticos disidentes, representamos una auténtica amenaza para el orden establecido y más para el nuevo orden totalitario que se impone sobre patrias, naciones y pueblos. Las élites económicas apátridas hace tiempo que pusieron en funcionamiento ese plan con el apoyo del socialismo y del comunismo internacional contando con la complicidad o con el mirar hacia otro lado de partidos que estafan una y otra vez a sus votantes no oponiéndose a ese futuro aterrador y distópico que de seguro llegará si no reaccionamos.
Practican con nosotros la ingeniería social, insisten en dividirnos y en enfrentarnos, ayudan a la inmigración masiva y descontrolada para disolver nuestra cultura e identidad nacional, desintegran nuestra sociedad con su maldita “ideología de género”, insisten en asustarnos con catástrofes climáticas y pandemias, propician la inseguridad ciudadana, se asocian con los separatistas para que esté en riesgo permanentemente la unidad nacional y fulminan los principios de igualdad y solidaridad entre españoles. Nos quieren desarraigados, incultos, amorfos, frágiles, manejables, débiles, con miedo, ese es el objetivo de los mercaderes globalistas.
Los que nos apartamos de eso que llaman “políticamente correcto”, nos atrevemos a opinar y lo difundimos, nos llaman “ultras”, “fascistas”, “extremistas”, “machistas”, “negacionistas”, “reaccionarios”, etiquetas todas ellas dirigidas a señalarnos e invisibilizarnos, en definitiva, pretenden condenarnos a eso que se llama “muerte civil”.
Pese a que nos dicen que defienden un mundo libre y diverso, es una gran mentira, su Agenda 2030 es totalitaria, no distingue ni respeta la idiosincrasia de las naciones ni sus democracias, soberanías ni parlamentos nacionales. Lo que realmente defiende la diversidad, las distintas culturas e identidades son las fronteras, esas que ellos intentan eliminar. Y para conseguirlo, utilizan los reiterados y machacones mensajes que nos lanzan a diario sus bien engrasados y subvencionados medios de desinformación y propaganda, que no de comunicación.