Su galleguismo y su férreo control de los medios le dan al PP su enésima mayoría. Solo puede calificarse de estafa, pues este PP de Galicia imita a la CiU catalana de los ochenta y pese a ello, la derecha social le vota. El PP sigue alimentando a la bestia esa que de galleguista pasará a ser nacionalista y lo hace, alimentando la identidad gallega y expulsando a la española, con la expulsión del español, nuestra lengua común, mediante una inmersión lingüística copiada de la que perpetran los separatistas catalanes.
Desconozco cuando tiempo el PP mantendrá el poder en Galicia, pero el post PP será terrible, pues al final siempre pasa lo mismo, se prefiere al original que a la copia. Lo mismo que le ha pasado al radicalizado PSOE, Sumar y Podemos, pues el BNG es un partido comunista y nacionalista de verdad, una copia de EH Bildu y no una mala copia como los tres mencionados.
A pesar de una campaña de acoso y derribo donde han llegado incluso a responsabilizar a Vox del posible resultado electoral de otras fuerzas políticas, a pesar de ser ocultado su mensaje por todos esos medios que han tratado de invisibilizarle, ha conseguido la confianza de 32.000 gallegos, es la cuarta fuerza política en la región, habiendo superado a Podemos y Sumar juntos, a pesar de que éstos sí han participado en debates electorales, no como Vox que fue vetado.
El bloque separatista ha perdido, pero no nos equivoquemos, gran parte de sus políticas seguirán aplicándose porque ha ganado la estafa política, pues el PP continuará facilitando que la izquierda separatista avance mientras siga defendiendo que Galicia es una nación sin Estado, tesis que comparten los separatistas, y mientras aplique la agenda progre, la imposición lingüística en los colegios y la Agenda 2030 contra el campo y la industria.
Nunca olvidemos, que en una democracia los culpables son los que les votan, pues tienen mucha más responsabilidad que los votados.