El pasado sábado, fuentes del PP al más alto nivel admitieron que Feijóo estaría dispuesto a estudiar, como alternativa a la amnistía, la posibilidad de un “indulto condicionado” a Puigdemont, como parte de un “plan de reconciliación” para Cataluña. Lo que suponía un escandaloso cambio de opinión respecto a la estrategia de confrontación ejercida últimamente por los populares contra el Gobierno y la medida de gracia. La gestión de Feijóo ha estado plagada de vaivenes respecto a su posición sobre Cataluña y el llamado “procès”.
Pero la tontuna crónica que parece padecer Feijóo, que más bien parecen tics traidores, a sus votantes y a la propia España, sigue creciendo, pues el líder de los populares acaba de admitir ante sus colegas europeos que fue un “error” salir a la calle contra los indultos. Palabras que nos asquean a los patriotas pero que no nos sorprenden al ser conscientes de que Feijóo es un experto en recular azuzado por la reacción contraria de miembros de su formación y también condicionado por su relación con Vox, partido al que por mucho que trate de disimular, odia más que al propio PSOE, algo que contrasta con sus votantes, quienes no tienen problema alguno en ir codo con codo con los de Abascal en las distintas manifestaciones que convocan distintos colectivos de la sociedad civil en defensa de España.
Esas palabras de Feijóo de que fue un “error” salir a la calle contra los indultos a los golpistas catalanes, las han destapado fuentes comunitarias, pues Feijóo se lo confesó a miembros del Partido Popular europeo. Por entonces era presidente del partido Pablo Casado. El propio Feijóo les admitió que en esas conversaciones, el PP había cometido “errores de estrategia” al entender él que “a mucha gente” le había preocupado la alianza con Vox, evidenciada en actos como el de la Plaza de Colón.
Feijóo piensa que Pablo Casado, entonces líder del partido, se vio arrastrado por el llamamiento de Rosa Díez, por Vox y por la rápida adhesión de Ayuso. Y considera que, con aquella presencia en Colón, se cerró cualquier posible salida del PP para Cataluña. A la vez, recalca que él mismo que en aquel momento era presidente de la Xunta de Galicia puso excusas para no estar en aquella manifestación.
Tonto, cobarde, traidor, quien sabe cual de estos adjetivos le va mejor, lo cierto es que siempre hace lo mismo, se opone a las leyes anti vida, anti familia, anti historia o anti educación, recoge firmas contra el Estatuto catalán en 2006, se manifiesta en la calle y después abomina de todo ello. Este PP es la chacha del PSOE en diferido.