Aún nos acordamos, esa minoría de españoles que no somos presa de la amnesia, de lo que dijo la izquierda cuando el PP y Vox formaron gobierno de coalición en Castilla y León, evidentemente, para intentar que le temblaran las piernas a los de Feijóo y no llegaran al acuerdo con los de Abascal. Pero en esta ocasión, el PP aguantó la presión y el gobierno de coalición fue una realidad.
Y este gobierno PP-VOX, el presidente, Alfonso Fernández Mañueco (PP) y el vicepresidente Juan García-Gallardo (VOX), han conseguido un auténtico milagro económico superando todas las previsiones. La economía de Castilla y León creció un 2,7% en el año 2023, “bastante por encima” de lo previsto por la Junta regional, 1.6%, dos décimas superior a la media de España (2.5%) y cinco veces más que la media de la zona Euro y la UE-27, que aumentaron un 0.5%.
El crecimiento se sustenta en la evolución favorable del sector industrial (que ha aumentado su tamaño en 3.8%), el de los servicios (que ha crecido 3.5%) y el de la construcción (3%). De igual forma, la demanda interna en la región aportó 2,1 puntos al PIB y la evolución del gasto en consumo final fue positiva, al crecer un 1.8%.
Durante 2023 se registró un crecimiento de los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo del 0,3%. El empleo creció en la construcción y la industria y descendió en los servicios y el sector primario.
Lo curioso de todo esto, es que Feijóo jamás alardea de lo que se está consiguiendo en esa comunidad, ya que siempre ha dejado claro no ser favorable a un pacto con VOX, aunque esos pactos funcionen y mejoren muy mucho la vida de los ciudadanos.
Los que conocéis cual es mi opinión al respecto, sabéis que soy un convencido de que la solución de España pasa por un pacto de gobierno, Feijóo-Abascal, ya que el PP en solitario nunca se atrevería a hacer los muchos cambios que España y los españoles necesitan.