El martes por la noche ya se conocía la magnitud catastrófica de lo ocurrido en Valencia, la situación crítica en la que se encontraban los supervivientes, personas atrapadas en carreteras, sin agua corriente y sin luz, saqueos, robos y asaltos a viviendas, y que el número de fallecidos iba a ser terrible. Pese a ello, el canalla de Sánchez y su miserable Gobierno, en vez de actuar de inmediato, aprovechó la situación para cancelar la sesión de control en el Congreso y así no rendir cuentas a los representantes de la soberanía popular, pero se negó a posponer la votación de un decreto «urgente» para asaltar el consejo Radiotelevisión Española (RTVE) y dejarlo en manos del gobierno y de sus aliados, dejando fuera al PP y a Vox, en una clara decisión antidemocrática.
Que quede claro, la prioridad de Sánchez era colonizar también RTVE antes de tomar decisiones en pos del pueblo valenciano evidenciando un comportamiento negligente, irresponsable y pasivo, al no recurrir a los mecanismos legales que tiene a su disposición para catástrofes como éstas y retrasando cuatro días un gran despliegue de unas FFAA que estaban ansiosas por intervenir, una dilación que los vecinos de Valencia han intentado compensar con su generosidad desplazándose a pie a las zonas más afectadas para ayudar.
El 1 de noviembre, el BOE publicó el asalto a RTVE, pero Sánchez seguía sin ordenar un gran despliegue de las Fuerzas Armadas en la zona de la catástrofe. El viernes también conocimos que Sánchez rechazó la ayuda ofrecida por Francia, algo que debería tener consecuencias políticas y penales. ¿Cuántas vidas se habrán perdido por ese aberrante orden de prioridades de este maldito Gobierno?
Nunca ha quedado tan claro, que estamos gobernados por una banda de desalmados, por gentuza sin escrúpulos que pone sus intereses partidistas por encima de las vidas de los españoles.
Espero que el gobierno responda ante la Justicia por la monstruosidad que ha cometido y que los españoles no olviden lo que hemos vivido estos días cuando llegue nuevamente la hora de acudir a votar.
¿Y lo de hoy? Ha sido de auténtica traca. Van los Reyes y Sánchez a Paiporta y el infame sale huyendo tras haber impuesto su visita. Los indignados vecinos estallaron al ver a un Rey con semblante serio y a un Sánchez sonriendo, escudándose detrás de Felipe VI. Muchos vecinos lanzaron barro a la comitiva.
Pero ahí ha estado la diferencia, los Reyes, pese al barro en sus caras y en sus ropas, han aguantado el tipo y desoyendo a su servicio de seguridad han escuchado a los vecinos, mientras nuestro infame presidente huía perseguido por unos ciudadanos que le proferían graves insultos, graves, pero totalmente merecidos. Es una auténtica vergüenza que los medios afines al Gobierno hayan vendido lo sucedido como una protesta contra el Rey.
El momento de mayor tensión llegó cuando algunas personas atacaron a patadas y con palos los vehículos de la comitiva de Sánchez, rompiendo cristales y abollando su carrocería. Nuestro presidente ya no puede salir a las calles, se lo ha ganado a pulso.
La guinda de la desvergüenza la ha puesto Sánchez esta misma tarde declarando que la protesta era de «elementos absolutamente marginales».
Estoy convencido de que Sánchez lo ha perpetrado así, para que durante mucho tiempo se hable de esta catástrofe y no se hable de la corrupción de él, de su familia y de su partido.
Esta desgracia va a acelerar la caida de el dictador y su séquito de esclavos y apesebrados