La actitud que está teniendo en esta campaña electoral la actual presidenta de Extremadura, María Guardiola (PP), está sorprendiendo por su irresponsabilidad. Se podría entender que pretenda lo imposible, ese anhelo que siempre tuvo el PP de conseguir que los votantes socialistas “de toda la vida” les voten a ellos, pero no a cualquier precio.
Hasta un Feijóo, rendido ante los sondeos, ya ha reconocido en público, que las mayorías absolutas en la política nacional o autonómica son ya cosas del pasado. Si como anuncian, VOX dobla su representación, Guardiola solo podría gobernar en coalición con los de Abascal y para ello tendría que llegar a acuerdos, algo muy difícil si se dedica, día de campaña si y el otro también a insultarle, a la vez que adopta un lenguaje más propio de una podemita que el que se le supone a la candidata de un partido que representaba no ha mucho a la derecha española y que ahora ni ellos saben a quienes representan.
Guardiola, se ha dedicado a sobrepasar en campaña todas las líneas rojas que de seguro le pondría VOX en una posible y casi segura negociación, se ha mostrado como furibunda defensora del aborto, del feminismo más radical, de la inmigración descontrolada y a la vez, ha hecho afirmaciones engañosas sobre que está en contra de las consecuencias del Pacto Verde y todo lo que se aprueba en Bruselas que está destruyendo el sector primario, cuando todos sabemos que el PP y el PSOE votan de la manita esas propuestas allí.
Pero no nos equivoquemos, Guardiola, puede ser más soberbia, pero piensa como Feijóo. Un ejemplo de ello ha sido la negativa del PP a apoyar la iniciativa de Vox que exigía al Gobierno conocer el número de MENAs acogidos en España, clara prueba de que este PP, en muchos asuntos, es la sucursal azul del PSOE.
El PP es cómplice, junto con el PSOE y el resto de los partidos, de las políticas de efecto llamada que están inundando España de inmigración masiva. Nuestras calles son cada día más inseguras, nuestros servicios públicos están cada vez más saturados y España es cada vez más indistinguible. Fue el PP quien decidió romper los gobiernos regionales con VOX para repartir MENAS por todas las regiones españoles y es también el PP quien apoyó la regularización masiva de medio millón de inmigrantes. Solo hay dos alternativas, o se está con las necesidades de los españoles o se está con un modelo inmigratorio que está destrozando el bienestar de todos los españoles. El PP, una vez más, elige estar al dictado de los postulados globalistas de la inmigración masiva.
El PP un día dice una cosa y otro día la contraria. En el PP creen que el problema inmigratorio es una herramienta electoral con la que se puede jugar según convenga. Son capaces de presentar iniciativas sobre inmigración tratando de replicar puntos del programa de VOX para luego votar todo lo contrario o incluso atacar a VOX por defender a los españoles de la invasión inmigratoria, pero los españoles ya lo saben y no engañan a nadie.
Tengo el pálpito de que en Extremadura va a comenzar un cambio importante, que allí ya se han dado cuenta muchos españoles de la estafa en la que han estado sumidos durante décadas, estafa propiciada por el bipartidismo. A ese cambio, en VOX lo llaman “Reconquista”. Esperemos que se consume antes de que se construya el túnel que tienen previsto para unir Marruecos y España, África y Europa, instrumento decisivo para que se consume la invasión y desaparezcamos.
Se le va a caer la cara de vergüenza a la Sra Guardiola