Mariano Rajoy, ha anunciado
un recurso ante el Tribunal Constitucional para impugnar la reforma del
Reglamento del Parlamento autonómico catalán, que permitiría la tramitación
exprés de las leyes de ruptura.
A la vez, también dijo: “el
Gobierno cumple con su obligación de velar por la legalidad, defendiendo a la
vez, a las instituciones autonómicas catalanas, y a sus funcionarios, que no
pueden ser utilizados al servicio de una actuación abiertamente contraria al
derecho” y que “la sociedad catalana necesita que se la proteja de un proyecto
radical y divisivo, que se intenta imponer por las bravas”.
Si no conociera a mi
presidente, y los antecedentes que hay,
me sentiría orgulloso de sus palabras, pero no es así. Que un presidente que
lleva ya muchos años instalado en la inacción y en la dejación de funciones,
que ha permitido que en Cataluña se incumplan las sentencias judiciales cuando
no les gustan, no nos puede decir ahora que va a velar por la legalidad.
Nos dice también este hipócrita,
que la sociedad catalana necesita que se la proteja, y yo me pregunto, que
pensaba todos estos años atrás cuando se impedía a alumnos dar clase en español
y se multaba a comerciantes por rotular en nuestro idioma común, ¿por qué ha
permitido que se pisoteen, los derechos y las libertades, de tanto y tanto
ciudadano?
Mi presidente, tiene para
mí credibilidad cero, y la tiene, porque en el ámbito de los hechos nunca nos
ha demostrado que lo que dice es cierto. Es normal, que Puigdemont y los suyos,
ni se alteren ante el anuncio de un nuevo recurso, pues saben que diga lo que
diga el TC, ellos no lo van a cumplir, y teniendo en cuenta que desobedecer
siempre les ha salido gratis, porque iba a ser ahora distinto, deben pensar.
Nos dice el Gobierno, que
el referéndum del 1 de octubre no se va a celebrar, decía lo mismo del anterior
y al final se celebró. Pero tenemos que estar preparados, porque lo mismo no se
celebra y se premia a los sediciosos, lo mismo hasta les dan los mismos
privilegios que tienen navarros y vascos, al tiempo. Lo mismo, hasta siguen
creyendo en la práctica, fallida siempre y letal para el futuro, de la cesión
para apaciguar a quien nunca se sentirá apaciguado.
