Mariano Rajoy dispuso de una
legislatura con mayoría absoluta, y en ella se produjo el controvertido rescate
de las quebradas Cajas de Ahorros. Esa mayoría del Partido Popular consiguió
por entonces impedir que se creara una comisión de investigación parlamentaria
que dejara claro, que había pasado, quienes eran los responsables de lo
ocurrido, y cuál fue el papel de los supervisores.
Recordemos que el Tribunal de
Cuentas cuantificó que dicho rescate nos ha costado la friolera de 60.718
millones de euros, cantidad que todavía puede aumentar en otros 31.078
millones.
Ahora Ciudadanos, y
sorprendentemente, Podemos y el PSOE, impulsan la creación de esa comisión de
investigación para esclarecer entre otras cuestiones, las responsabilidades
políticas de todo ese despilfarro y escándalo.
Ciudadanos es normal que
busque por todos los medios, recuperar ese protagonismo que ha perdido por
completo, y en un asunto en el que es el único que no está salpicado al no
estar presente en ese momento en la política nacional, pero que Podemos que
alberga en su seno a Izquierda Unida, y el PSOE, secunden esta iniciativa,
cuando junto al PP participaron en el saqueo de las Cajas, sorprende.
La izquierda, parece que de
nuevo confía en la amnesia de la ciudadanía. Comunistas, socialistas y
populares, ocupaban los sillones de los consejos de administración de las Cajas
de Ahorros, cobraban suculentos sueldos, disfrutaban de prebendas, recordemos
las famosas tarjetas “black”, y lo más importante, les daban créditos a sus
amiguetes, a los amiguetes de sus distintos partidos, créditos a personas sin
la solvencia y las garantías necesarias. El resultado ya lo sabemos, entidades
quebradas y la “pasta” saqueada por los políticos pagada por los ciudadanos,
siempre pagamos los mismos.
Que ahora Podemos (IU) y el
PSOE se sumen a esta iniciativa es bochornoso. Narcís Serra y Hernández Moltó,
entre otros, eran socialistas puestos en sus cargos por el PSOE, robaron ellos,
robó el PSOE, al igual que lo hicieron los del PP y los de Izquierda Unida. Y
todo ello con la complicidad del supervisor, del regulador, del Banco de
España.
