Si vergonzosas fueron las
palabras de nuestra vicepresidenta, Soraya Saenz de Santamaría, en las que
afirmaba toda su disposición y voluntad para entenderse con los sediciosos
catalanes apelando al “buen rollo”, ahora apela a la especial “sensibilidad foral” tanto de ella
como de su partido, para hacerle un guiño al Partido Nacionalista Vasco.
Siempre pensé, que en un
régimen auténticamente democrático lo esencial era la igualdad de todos los
ciudadanos, y justamente el mantenimiento de Fueros históricos, de privilegios
incompatibles con los tiempos actuales
de unos territorios sobre otros, es una lacra que hay que erradicar.
Las palabras de Soraya
Saenz de Santamaría, lo único que nos demuestran, es que para los políticos, lo
único importante es intentar mantenerse en el poder cuando lo ocupan, y que si
tienen que decir una barbaridad, pues la dicen, si ella ayuda a su propósito.
En nuestra Constitución se
incluyeron en su día los Fueros Vascos y Navarros, creo que ya hemos tenido el
suficiente tiempo para acabar con ellos, curiosamente solo UPyD en su día lo
planteó en el Parlamento, claro está, todos se opusieron al pensar que eso les
quitaría votos en esas privilegiadas CCAA.
Pero es que además
coincide, que justamente Navarra y el País Vasco, son dos de las CCAA más
ricas, por lo que mantenerles privilegios en materia económica es un auténtico
despropósito y una afrenta mantenida en el tiempo contra las CCAA más pobres.
¿Hay derecho a que un
navarro o un vasco tenga mejor trato fiscal que un murciano o un andaluz?
Nuestros políticos jamás
pretenden arreglar las cosas, acabar con las injusticias o que todos los
españoles, independientemente de nuestro lugar de nacimiento o residencia,
seamos tratados igual. Ellos siempre a su interés, que por cierto, suele ser
contrario al de la ciudadanía.
Cuando un Gobierno se
dedica a estas cosas en vez de cumplir con su obligación de obligar a que se
cumpla la ley en todo el territorio nacional, y de proteger los derechos y
libertades de todos sus ciudadanos, es un claro síntoma de una galopante
degradación del sistema.
