El corazón de Rita Barberá
no ha podido seguir latiendo, no ha podido seguir soportando el linchamiento,
mediático y político, de que ha sido objeto quien durante más de dos décadas
fue alcaldesa de Valencia.
Pese a que oficialmente
solo se la acusaba de blanquear presuntamente, la ridiculez de mil euros, y de
que pese tras mirar con lupa toda su trayectoria parece demostrarse que no ha
sido una política corrupta que se haya enriquecido con la política, pese a ello,
ha sido objeto de uno de los mayores linchamientos políticos y mediáticos que
se recuerda.
Sé que es difícil no
dejarse arrastrar por la información intencionada que desde los medios se
vierte machaconamente, pero lo cierto es, que mientras alguien como el socialista
José Antonio Griñan, al que se le pide una pena de seis años, salía tan
tranquilamente de su domicilio, delante de la casa de Barberá siempre habían
periodistas metiéndole presión y personas intentando escrachearla.
La izquierda y sus
tentáculos mediáticos han intentado destrozar a quien, durante años y años, les
vencía en las urnas con mayoría absoluta, y lo han conseguido, han acabado con
su vida. No obstante, desde mi punto de vista considero, que lo que más daño le
ha hecho han sido las constantes puñaladas recibidas desde su propio partido.
Palabras como las de
Alonso, Maroto o Samper refiriéndose despectivamente a ella, han demostrado la catadura moral de quienes dicen son el
futuro del PP.
No obstante, quiero dejar
claro, que por el puesto que ocupaba Rita Barberá en el PP de Valencia es muy
difícil creerse que no participara o tuviera noticias de la trama corrupta que
allí operaba.
Cuando ganaba elección tras
elección, todos querían hacerse fotos con ella, ahora, en el acto de inicio de
esta Legislatura en el Congreso pudimos verla deambulando sola, tratada por los
suyos como una apestada. Mientras que en el PSOE siguen manteniendo que los
grandes capos de la mafia andaluza de los ERE, Chaves y Griñan, son inocentes,
vemos cómo se las gasta el PP, vemos como no les importa dejar tirados a los
suyos.
