El día 12 de octubre, es el
día de nuestra Fiesta Nacional, llamado Día de la Hispanidad, festividad de
Nuestra Señora del Pilar, fecha memorable del descubrimiento de América.
Aunque desde la izquierda
radical y los medios de comunicación que le hace el juego, nos trasmiten que
eso del patriotismo es algo pasado de moda, mañana es el día apropiado para
reivindicarlo.
En esta fecha, se recuerda
la ingente tarea realizada por nuestros antepasados, tanto en lo material como
en lo espiritual, en beneficio de aquellos pueblos que nos tocó descubrir,
civilizar y evangelizar, y al mismo tiempo, procurar, mantener y fomentar la
relación, más estrecha y cordial, entre España y los demás pueblos hispanos,
pueblos que de nosotros lo recibieron todo.
Al celebrar el Día de la
Hispanidad, recordamos la gesta prodigiosa de Colón y sus acompañantes, que con
tres pequeñas embarcaciones y una gran fe, se lanzaron a buscar nuevas rutas
marítimas y hallaron nuevas tierras. Recordamos las prodigiosas hazañas de
todos nuestros descubridores, conquistadores, evangelizadores y civilizadores
en los hasta entonces desconocidos territorios de América, África, Asia y
Oceanía.
La celebración solemne de
la Fiesta de la Hispanidad, nuestra Fiesta Nacional, no debe quedar reducida a
que los españoles sintamos el orgullo de las hazañas de nuestros antepasados,
sino que es necesario que al celebrar cada año esta conmemoración sintamos la
responsabilidad que nos corresponde por ser descendientes de aquellos
compatriotas de antaño; que pensemos en la trascendental misión que tuvimos en
el mundo, y que de seguro seguiremos teniéndola en el futuro.
Y hemos de preocuparnos,
todos los españoles y demás pueblos hispanos, por lograr que esa leyenda negra
del inventado genocidio que proclaman populistas, comunistas y separatistas,
todos ellos antiespañoles, sobre la obra de España en América sea destruida,
porque así serviremos a la verdad.
Debemos aprovechar estas
solemnes fechas que nos ocupan para revalorizar el espíritu netamente español
en América. Luchemos porque de nuevo se conozca a España y sepa el mundo entero
que la obra civilizadora que ella realizó no la concibió ni la hizo ningún otro
pueblo de la Historia.
Es compatible sentirse
orgulloso de ser español, y a la vez, despreciar a esa clase política que tanto
daño está haciendo a España. Pasamos por momentos difíciles, pero el pueblo
español ha demostrado a lo largo de la Historia, que es capaz de superar todas
las dificultades.
