La pandemia que padecemos los
europeos, ha dejado al descubierto la galopante degradación de las sociedades
europeas, el Covid-19 está dejando al descubierto unas miserias que se van
contagiando con rapidez por cada vez más países.
Mientras que en Europa se
admite la inmigración legal y hasta ilegal, de personas portadoras, de ideas
culturales y religiosas, contrarias a los principios y valores que siempre
defendió este continente, ahora, con motivo de la pandemia del coronavirus,
primero en Holanda y ahora en Bélgica, se pretende dejar morir a los ancianos
infectados, en sus casa o en las residencias, para poner la Sanidad de cada
país solo al servicio de los más jóvenes, es decir, los que con su esfuerzo
hicieron posible esta sociedad del bienestar, ahora ven como se les abandona a
su suerte. Parece que, a las autoridades de los Países Bajos, eso de defender
los DDHH les debe “sonar a chino”. No olvidemos tampoco que, desde ayer, en una
parte de España, en Cataluña, desde la Consejería de Salud, se aconseja no
intubar a los mayores de 80 años, dicho bastamente, si tienen problemas
respiratorios, nada de respirador, oxigenoterapia hasta que mueran,
deshumanización absoluta.
Cuando los países fundadores
de la Unión Europea consensuaron su manifiesto fundacional, se negaron a hacer
mención a las indiscutibles raíces cristianas de Europa, ahora empiezo a darme
cuenta el porqué de esa omisión.
Si la Unión Europea en
general, decepciona cada vez a más europeos, lo que hacen algunos países en
particular y me refiero, a Holanda y Bélgica, asusta bastante, sobre todo, a
los jubilados de esos países. A partir de ahora, va a haber una auténtica
estampida de ancianos del Norte de Europa hacia España, principalmente y resto
de países del sur de Europa para fijar aquí su residencia definitiva.
O algo cambia, o la Europa
que conocemos, caerá, está herida de muerte.
