La constitución de la famosa
“Mesa de Negociación” entre los gobiernos, central y catalán, es en sí una gran
mentira, pues los separatistas catalanes solo piden, amnistía y
autodeterminación, algo que es absolutamente innegociable, y Sánchez lo sabe.
Darles lo que piden, supondría la inmediata intervención de nuestras Fuerzas
Armadas para restablecer la legalidad constitucional y, por supuesto, la
detención inmediata del gobierno que lo permitió. Tampoco es una mesa entre
gobiernos, porque en ella toman asiento dirigentes separatistas ajenos al
gobierno catalán.
Lo que sí es esta Mesa, es un
acto de legitimación de un gobierno autonómico sedicioso. Y lo que sí que
demuestra esta Mesa, es algo que ya conocíamos de antemano, la amoralidad y la
falta de escrúpulos de un presidente despreciable que pretende reencontrarse
con quienes quieren irse, con quienes quieren romper la unidad nacional,
llevándose consigo a todos los catalanes, incluso a esa mayoría que no quiere
irse de España.
Sánchez, reconoce en esta
Mesa al inhabilitado por la Justicia, Torra, como el representante legítimo del
pueblo catalán, algo completamente falso, y lo hace solo, con la intención de
aprobar los Presupuestos Generales del Estado y la de reeditar aquel antiguo
cordón sanitario, aunque esta vez es contra los tres partidos
constitucionalistas, PP, VOX y CS.
Al presidente ilegítimo de
España, le da igual pisotear los valores constitucionales y la dignidad
democrática, con tal de satisfacer su apetito de poder. La involución
democrática ha llegado con el Frente Popular, algo que se sabía.
