Tengo que reconocer, que
empiezo a estar bastante abochornado por el espectáculo que nos están
ofreciendo los líderes de los distintos partidos. En tiempos en los que está de
moda hablar de transparencia y de regeneración, resulta que Mariano, Albert y
“Los Picapiedra”, y lo digo por lo de Pedro y Pablo, se dedican a reunirse en
el máximo de los secretos al más puro estilo de “la casta”, posiblemente porque
si los ciudadanos escucháramos sus conversaciones saben que los correríamos a “hostias”.
Se supone, que cuando los
ciudadanos ejercemos nuestro derecho a voto y le damos nuestra confianza a un
partido, lo hacemos por nuestra sintonía con las propuestas de ese partido,
porque nos gusta el candidato o porque entendemos que su programa es el más
adecuado a las necesidades de la población. Pero ahora, todo eso se ha
pervertido, y creo que empezaría a ser necesario, y obligado por ley, que cada
partido incluyera en su programa a quien apoyaría en caso de no ganar. De no
conseguirse esto, entiendo que el hecho de votar se desvirtúa y se convierte en
entregar a un partido algo con el que ellos puedan mercadear en su beneficio.
Siempre he creído, que en una democracia había ciudadanos, en la nuestra
empiezo a pensar que solo somos súbditos, eso sí, con derecho a voto.
Nunca se me olvidará una
foto que apareció en la red hace ya tiempo, en ella y sobre un contenedor de
basura se podía leer “vota aquí, da lo mismo”, y eso es lo que pueden
empezar a pensar muchos cuando ven que su voto sirve para darle el poder a
quienes ellos detestan.
