Independientemente de la
manera de pensar que tengamos, creo que todos nosotros en estos años nos hemos
hecho una idea sobre cómo le gusta proceder a nuestro actual presidente del
Gobierno, por ello, supongo que estaréis igual de sorprendidos que yo ante la
rajada que protagonizó ayer.
Rajoy tiene que estar muy
nervioso al empezar a vislumbrar el futuro que se le avecina, tanto a él como a
su partido, por ello ha sustituido sus comedidas palabras por duras andanadas
contra Pedro Sánchez. Mariano Rajoy ha tildado al líder socialista de ser un
peligro para la recuperación económica y para la estabilidad de España.
Posiblemente Rajoy lleve
mucha razón en lo que dice, pero el problema es que él no es el más indicado
para decirlo, pues quien ha defraudado a casi todos, incluidos los suyos, y ha
dilapidado una amplia mayoría absoluta, carece de autoridad moral para casi
todo.
Pedro Sánchez ha tomado la
suicida decisión de camuflar su fracaso electoral consiguiendo conquistar más
poder gracias a Pablo Iglesias, una decisión que puede llevar al partido a
medio plazo a una hecatombe. Es como aquel hambriento que de golpe come tanto
que fallece por atracón.
No hay que ser muy
espabilado para entender que si pactas con quien está situado mucho más a la
izquierda que tú, al tener que ceder, te radicalizas. Mi duda es si los de
Iglesias cederán algo, ya que parece que la parte más necesitada es la otra.
Nos quejábamos de Zapatero
y ahora vemos que Sánchez pretende incluso superarle. Soy bastante pesimista en
cuanto a la gestión que pueden realizar gobiernos multipartitos en los que lo
único que les une a sus componentes es su aversión al Partido Popular.
Estoy por recuperar,
mantener y mejorar el llamado Estado del Bienestar, pero la izquierda debe tener
en cuenta, que hacerlo a costa de endeudarse es “pan para hoy y hambre para
mañana”. Darle cosas a los ciudadanos a sabiendas de que no se pueden mantener
en el tiempo, con la única intención de que te voten en las próximas
elecciones, es simplemente un gran fraude y una gran irresponsabilidad. Y digo
esto, porque sé que jamás recortaran en lo que deben, en todo lo que sustenta
el chiringuito que tienen montado a nuestra costa y del que viven todos ellos.

Como casi siempre un análisis realista y neutral