Desde hace unos cuantos
días, están apareciendo en los medios de comunicación noticias que implican, a
dirigentes de Podemos y allegados, en conductas irregulares y delictivas. Da la
impresión, de que esa partitocracia que ve amenazo el chiringuito que tantos
años le costó levantar, ha puesto todos los medios de que se dispone para
investigar y mirar con lupa, toda la vida y distintas andanzas, de los
dirigentes de Podemos y su entorno.
En pocos días, hemos
conocido la relación contractual de Iñigo Errejón con la Universidad de Málaga
y por la que cobra 1.825 euros mensuales, el susodicho ha cometido
irregularidades y se le ha suspendido, de empleo y sueldo. Por otra parte, se
acusa a Pablo Iglesias de cobrar “en negro” sus participaciones en programas de
televisión y de cobrar 3.000 euros mensuales del gobierno de Irán, y también se
acusa a su pareja Tania Sánchez (IU) de cometer graves irregularidades en la
adjudicación de viviendas de protección oficial cuando era concejal de una
localidad madrileña, en donde familiares suyos fueron beneficiados.
Si lo que se dice de ellos
es cierto, pues lo que siempre he dicho, que todo el peso de la ley caiga sobre
los culpables. El problema reside, en que los que le pagan a los que investigan
llevan saqueando las arcas públicas de este país durante décadas y si se les
aplicara la misma vara de medir a los suyos, posiblemente tendríamos que
construir un centenar de prisiones para albergar a miles de políticos de los
viejos partidos.
Lo triste es, que en el
fondo, la estrategia de los viejos partidos con este acoso a Podemos es
simplemente intentar hacerle ver a la ciudadanía que los de Podemos “son igual
de chorizos que ellos” así de triste.
Aquí no se investiga a los
partidos de los que se tiene constancia que son corruptos, aquí se investiga al
que acaba de aparecer con la esperanza de demostrar “que es como nosotros”.
El problema para el PP,
PSOE y teloneros varios, reside en que al hacerlo todo tan descarado los
ciudadanos empiezan a no creerse nada y lo ven como una conspiración pensada
para acabar con los que le pueden quitar la “mamela”.
Y no olvidéis, que os lo
dice alguien que por su forma de pensar evidentemente no es votante de Podemos,
pero que aspira a una sociedad democrática y justa.

Estoy de acuerdo con todo lo que dices, lo has explicado muy bien. El miedo les mueve a ser rastreros. Un beso