Hoy es uno de esos días en
los que ponerse a leer los periódicos puede provocarte depresión. Acebes
imputado por ayudar en el saqueo de la caja B del PP, Rato preparando el
importe de la fianza que le exige el juez por el caso de las tarjetas B de Caja
Madrid, la Fiscalía pide cárcel para Hernández Moltó por falsear las cuentas de
Caja Castilla La Mancha, un concejal de IU finge durante varios años tener
cáncer de colon para cobrar una paga, y eso sin contar con que un juez de
Liechtenstein investiga a Pujol o que José Luis Núñez irá a prisión por
sobornar a la Inspección de Hacienda.
Los partidos políticos,
esos que deberían ser instrumentos de participación ciudadana y que nos
deberían de representar en las instituciones, se han convertido en indecentes
estructuras parasitarias que le quitan a la ciudadanía mucho más de lo que le
dan, si es que le dan algo. Llevan ya demasiado tiempo aferrados al torrente
sanguíneo ciudadano, beneficiándose de ello y debilitando, robándole el
bienestar a los hombres y mujeres de este nuestro país.
Lo ha dicho Antonio Gala,
la solución es hacer posible una España “briosa y rica” que ahuyente a todos
nuestros fantasmas y nos ilusione de cara al futuro. Mucha razón tiene don
Antonio, nuestra realidad es indigerible.
Esta democracia
representativa que no nos representa a casi nadie debe ser cambiada, la
solución quizás sea una democracia más participativa y directa. No hablo de
asamblearismo, eso que suena a tan antiguo, hablo de algo que con las
tecnologías actuales es posible, algo que haga implicarse al mayor número de
ciudadanos en las decisiones importantes que se tomen.
Y es que estamos hartos de
que se nos prometan cosas en las campañas electorales, las incumplan, y tarden
otros cuatro años en intentar tomarnos de nuevo el pelo.
