Jordi
Cañas acaba de demostrarnos a todos los españoles que todos los
políticos no son iguales, que la regeneración democrática que
enarbola Ciudadanos, su partido, no son solo palabras y que se
traducen en hechos.
Jordi
Cañas renunció ayer a su escaño como diputado en el Parlamento de
Cataluña tras ser imputado por un presunto fraude fiscal cometido en
el año 2005, por lo tanto, anterior a su actividad política y a la
creación de Ciudadanos.
La
fidelidad a los principios políticos y éticos que proclama su
partido le han llevado a renunciar a su acta, una postura que
contrasta con los otros cinco diputados imputados actualmente en el
Parlamento de Cataluña, y que se niegan a entregar su acta. Oriol
Pujol (CiU) está imputado por trafico de influencias y soborno, X.
Crespo (CiU) está imputado por soborno y prevaricación, D.
Fernández (PSC) imputado por enchufismo, M. Capdevila (PSC) imputada
por el uso de fondos públicos para actividades privadas, y C. Gimeno
(PSC) imputado por permitir subidas de sueldo ilegales al director
general de CataluyaCaixa, y por supuesto, con los cientos, con los
miles de políticos electos de PP, PSOE, IU y demás viejos partidos,
que pese a estar imputados, se niegan a entregar su acta en
connivencia con sus respectivos partidos. .
Como
podemos observar, Jordi Cañas ha hecho lo correcto, y ha manifestado
que si demuestra su inocencia volverá, mientras que los presuntos
delincuentes de los partidos corruptos se aferran al escaño
mostrando una absoluta falta de respeto hacia quienes les otorgaron
su confianza.
Renunciar
al escaño significa perder voluntariamente privilegios en una
demostración de honorabilidad, un comportamiento ejemplar que
dignifica la política, y que demuestra absoluto respeto a los
electores que le dieron su confianza.
Hay
miembros de distintos partidos, que pese a conocer la verdad, tratan
de desprestigiar a Ciudadanos por este asunto, cuando lo que parece
quedar claro ante la ciudadanía, es que la gente de Ciudadanos es
distinta en esto también, y que lo que realmente merecería el
proceder de Jordi Cañas, es que todos los demócratas españoles le
hiciéramos la ola.
