Tras el bochorno vivido en el
Congreso de los Diputados, tengo constancia de que imaginariamente, millones de
votantes del PSOE “se están cortando las venas”. He tenido la oportunidad de
charlar con unos pocos, y la gran mayoría me dice, primero, que al PSOE de
Sánchez no le votarán más, y segundo, que desgraciadamente para ellos, “hay más
dignidad y patriotismo en un diputado del PP o de Vox, que en todo el grupo
parlamentario socialista”. Parece evidente, que el compacto y efusivo aplauso
de todo el grupo socialista a la portavoz del partido heredero de los asesinos etarras, de EH Bildu, tras insultar a España y
al Rey, ha hecho sangre en la mayoría de los votantes del PSOE, esos que no
comen del partido.
Es evidente, que Pedro
Sánchez ganó estas elecciones lanzando unos mensajes concretos, mensajes que
ahora para ser investido incumple flagrantemente. Para más inri, la presidenta
del Congreso, la socialista Batet, permite que la portavoz de EH Bildu insulte a
España y al Jefe del Estado, al Rey, ese que precisamente ha sido quien ha
encargado a su líder formar gobierno. Por ello, debido al comportamiento de
Sánchez, es lógico afirmar, que el aspirante a ser investido carece de
legitimidad democrática.
A modo de ejemplo, le
preguntaría a Susana Díaz ¿Qué eres antes, socialista o española? ¿Si aspiraste
no hace mucho a liderar el PSOE, por qué no aprovechas la situación para
demostrarle a los españoles que aún queda algo de dignidad y patriotismo en tu
partido, y los diputados andaluces del PSOE le dan la espalda al traidor de
Sánchez? Lo mismo, lo defenestras y devuelves al PSOE a la senda de la
socialdemocracia y del amor a España.
