Hoy se ha conocido por los medios, que Rafael Ribó, el Defensor del Pueblo de Cataluña, o Síndic de Greuges, como allí le llaman, se ha dedicado estos dos últimos años al turismo de lujo a costa de los contribuyentes, a costa de las arcas públicas catalanas.
Este individuo, compagina este cargo con la Presidencia del capítulo europeo del Instituto Internacional del Ombudsman. A destinos como las Islas Bermudas, Zambia o Cartagena de Indias, acudía siempre acompañado por asesores o por su jefa de gabinete.
Por las actividades de este personaje, entiendo que su cargo es perfectamente prescindible, ya que haciendo 50 viajes en dos años, poco tiempo le queda para estar trabajando en su despacho. Digámoslo claro, este tío es un jeta como miles y miles de enchufados por los partidos políticos. Varios cargos públicos que recaen en una sola persona, con grandes sueldos y a pegarse la gran vida a nuestra costa, así de claro.
Y esto ocurre en Cataluña, una comunidad autónoma en quiebra técnica, que le pide ayuda al gobierno central y que, con total descaro e insensibilidad social, se dedica a hacer drásticos recortes en los servicios públicos básicos, sanidad y educación.
En Cataluña reina la corrupción, solo tenemos que echarle una mirada a la prensa diaria para darnos cuenta de los niveles de podredumbre a los que ha llegado la política de los nacionalistas, esos que ya se han declarado independentistas, aunque no para pedir ayuda al gobierno central.
Debemos recordar, que mientras se le recortan servicios públicos básicos a los ciudadanos, el Gobierno Catalán mantiene abiertas una serie de falsas embajadas por todo el mundo, unas oficinas muy costosas para las arcas públicas, pero que las se siguen manteniendo abiertas para intentar darle cuerpo a esa nación imaginaria y ficticia que se han inventado.
Esta misma mañana, en la sesión de control del Parlamento de Cataluña, Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, le ha preguntado al presidente de la Generalidad, Artur Mas, ¿Qué puede decirnos del informe policial sobre la financiación ilegal de Convergència? Artur Mas ha hecho del silencio su respuesta, por lo visto piensa que los ciudadanos no merecen una explicación en sede parlamentaria sobre este escandaloso asunto.
El informe policial apunta a que determinadas empresas han donado dinero a Convergencia por la concesión de obras públicas, del agua o la prorroga de peajes. Por ello Albert Rivera hace la pregunta para saber si los ciudadanos catalanes pagan todo más caro como consecuencia de la mordida que recibe el partido que gobierna Cataluña.
Resulta curioso comprobar, que en Cataluña el único que denuncia la corrupción en el Parlamento es Albert Rivera y su partido, Ciudadanos, mientras que PP y PSC, siempre miran hacia otro lado.
Mientras tanto, los ciudadanos catalanes siguen en estado de sedación y no reaccionan, siguen votando una y otra vez a quienes les roban, al menos Ciudadanos, ese pequeño partido, sigue levantando en solitario la bandera de la honestidad y la legalidad.
Como podemos observar, la corrupción es igual de grave en Cataluña que en Andalucía, el Partido Popular denuncia la corrupción del PSOE en Andalucía por interés político, y en cambio, por el mismo interés calla en Cataluña. Los dos grandes partidos hace tiempo que dejaron de estar abonados a la honestidad, su único interés es mantener el poder o recuperarlo.
Muy buena tu entrada, aunque soy de la opinión que no todos son iguales.Pienso que las buenas personas existen y en política también.Lo que pasa que hay de todo y en todos los partidos(hasta en los pequeños partidos).
Quizás es que el poder corrompa.