Hace pocos días lo dijo con determinación, “solo saldré de esta prisión libre o muerto”, y lo cumplió. Wilman Villar ha fallecido tras cincuenta días de huelga de hambre. Mientras tanto, la dictadura cubana, la responsable de su muerte, lanzaba mensajes para ensuciar su imagen, el propio Raul Castro le tildaba de “delincuente común”.
Wilman fue acusado de asalto, desacato y resistencia, en un juicio celebrado a puerta cerrada sin ningún tipo de garantías procesales. Fue enviado a prisión, se declaró en huelga de hambre y fue internado en una celda aislada sin ropa y sin agua, días después contrajo una neumonía. Para cualquier demócrata, un asesinato en toda regla.
Wilman Villar solo era culpable de defender los derechos humanos en su país y de querer que la libertad desembarcara en Cuba. No solo lo han matado, la policía ha impedido a su esposa ver el cuerpo de Wilman, solo han dejado entrar a ver el cadáver a la madre del opositor, lo que pone de evidencia la suma crueldad de la dictadura en este nuevo caso de asesinato político contra un opositor pacífico. Incluso han tratado de impedir que su familia lo vele y lo entierre dignamente. El régimen comunista cubano ha aprovechado su entierro para detener a numerosas personas que acudieron al cementerio. Hasta ese nivel de degradación humana han llegado los dirigentes cubanos en un régimen que sigue siendo implacable contra todo el que piense distinto.
Un nuevo crimen del Gobierno de Raúl Castro, una nueva vida truncada por la mas siniestra dictadura que se ha conocido en América, el mundo no puede seguir mirando para otro lado.
Cuesta trabajo entender cómo, aún en la actualidad, en España hay, ciudadanos y políticos, que se llaman demócratas y siguen viendo con ojos comprensivos y permisivos a un régimen homicida, el cubano, que no duda en aplicarle a los disidentes pacíficos, la represión y la tortura.
Confío en que nuestro actual gobierno no haga lo mismo que el anterior, la vida de un solo demócrata cubano vale mas que la defensa de los intereses de las empresas españolas del sector turístico y hotelero en ese país caribeño. El colaboracionísmo con un régimen criminal nunca puede estar justificado por muchos intereses económicos que estén en juego.
El último ha sido Wilman, antes fue Orlando Zapata. Desde el año 2005, mas de cien disidentes han muerto en las cárceles cubanas, ¡hasta cuando va a consentir esto el mundo libre!
Enhorabuena por tu artículo.