Según los medios, Basagoiti va a proponer la reforma de la Ley Electoral y su debate en el Congreso del Partido Popular que tendrá lugar en febrero para que los “desterrados” vascos puedan votar en las elecciones autonómicas de su comunidad, aunque residan en otro lugar de España.
Desde mi punto de vista, esa es una de las asignaturas pendientes de nuestra democracia. Los que tuvieron que abandonar su tierra como consecuencia de las amenazas y la extorsión, de ETA y sus cómplices, deberían tener derecho a votar en su lugar de origen.
Desde que ETA actúa, un cuarto de millón de vascos han tenido que abandonar su tierra, si a ellos le sumamos sus hijos en edad de votar, podemos hablar de que el censo electoral vasco aumentaría bastante y los partidos constitucionalistas saldrían muy reforzados de cara a futuras elecciones.
Yo estoy claramente de acuerdo con esta propuesta de Basagoiti, el problema surge cuando abrimos el melón de reformar la Ley Electoral. Padecemos una Ley Electoral injusta que debe ser modificada para que lo que vote la población se traduzca en representación proporcional y todos sabemos que el actual sistema es perverso, beneficia a los dos grandes y a los macionalistas, los partidos nacionales que se presentan en todo el territorio nacional y sacan un número importante de votos, como IU y UPyD, salen penalizados enormemente.
En definitiva, si el PP solo pretende hacer el cambio que propone Basagoiti, por muy justo que sea, yo personalmente me opondré por insuficiente.
Y digo que Basagoiti es desconcertante porque a la vez que propone cosas lógicas hace maniobras reprobables, como la que ha hecho obligando a Santiago Abascal a renunciar a su acta de diputado.
Santiago Abascal, presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), es un político digno de admiración cuya seriedad y honestad no es comparable a la de la mayoría de la clase política actual. Su problema, por lo visto, es su estrecha relación con María San Gil.
Es una auténtica pena, el PP vasco de antes, el que sufrió en sus carnes lo peor del acoso etarra, ha sido sustituido por el “friki” de Basagoiti y su camarilla.
Basagoiti es un político de puro marketing, solo busca decir la ocurrencia oportuna en el lugar que le proporcione un titular en los medios, a mí personalmente me trasmite desconfianza.