España es actualmente, el país del primer mundo, con la peor reputación en lo referente a inseguridad jurídica. En ninguna democracia occidental, como regímenes de garantías que son, permiten que la Justicia esté sometida al juego de las mayorías políticas.
El PSOE, siempre ha utilizado sus llegadas al gobierno de España, para cercar a la Justicia y debilitar su función constitucional. Ahora Sánchez, está ideando una reforma para hacerle la enésima trampa de su partido a nuestra Carta Magna, una reforma, que no es otra que la de rebajar la mayoría parlamentaria necesaria para elegir a los doce vocales judiciales del Consejo General del Poder Judicial.
Lo que plantea Sánchez, es un fraude de ley constitucional. Semejante atropello no lo debería consentir el Tribunal Constitucional, y por supuesto, las asociaciones de jueces no deberían legitimar semejante fraude con su participación. Cuando el PP o el PSOE han gobernado, siempre han pretendido que, la supuesta renovación del CGPJ fuese simplemente “colocar ahí a los suyos”. Ni el PP n i el PSOE han movido un solo dedo para implantar la efectiva separación de poderes. Eso sí, los socialistas lo hacen con mucho más descaro.
En el 85, los socialistas acabaron con la independencia judicial, cambiaron el sistema de elección para que el Parlamento eligiera a los vocales en vez de que lo hiciesen los propios jueces, en el 2004, Zapatero, amplió a tres quintos la mayoría necesaria para que el CGPJ nombrara magistrados del TS. Y lo más importante, el Partido Popular, pese a gozar de mayorías absolutas, jamás tumbó lo perpetrado por el PSOE, en su patética línea de siempre.
NADA NUEVO , DESDE HACE DECADAS .