Tenemos una televisión pública que da auténtica vergüenza, no le ha bastado realizar entrevistas a grandes delincuentes, terroristas como Otegi, golpistas como Puigdemont, al ver que su audiencia disminuía más y más, parece haber optado por contar en sus programas con periodistas y colaboradores que practican el “terrorismo informativo” y alientan a la comisión de graves delitos.
En el prime time de los sábados por la noche, el programa “La Pr1mera pregunta” pretendía ser un programa de debate y entretenimiento basado en la actualidad. En su estreno, cosechó una paupérrima audiencia del 5,1% al no poder competir con los grandes canales, tras este fracasó ha intentado competir recurriendo a un personaje tóxico de extrema izquierda, me refiero a Cristina Fallarás.
La televisión pública, parece haber intentado cosechar audiencia mediante el escándalo. A Fallarás le pidieron que hablase del tema de la okupación, un fenómeno que, según ella, está inflado por el alarmismo, y ha ido mucho más allá, pues ha animado a okupar las viviendas vacías que existen en España. Ha afirmado que, el problema no es la okupación, es la desokupación, que esos tres millones de viviendas vacías que hay, que las okupen. Desde la televisión pública se anima a la gente a que cometan delitos, a que no se respete la propiedad privada.
El grupo RTVE, han dejado de ser hace mucho tiempo, medios de comunicación públicos al servicio de la ciudadanía. Los que los dirigen, reciben instrucciones, de quienes pretenden desde el gobierno acabar con el régimen democrático y constitucional para acabar con la legalidad y con la sociedad, y ellos son un instrumento de demolición social más.