María Sevilla, presidenta de Infancia Libre, era asesora de Podemos, partido que incluso la llevó al Senado a que difundiera su delictiva ideología.
El 1 de octubre de 2019, María Sevilla, fue detenida junto a otras dos integrantes de la asociación, las tres eran acusadas por sus exparejas de no dejarles ver a sus hijos a pesar de las resoluciones judiciales que las avalaban. Veintidós padres de menores coincidían en su relato de los hechos.
El Juzgado de lo Penal nº 23 de Madrid ha condenado a la presidenta de Infancia Libre, María Sevilla, a dos años y cuatro meses de prisión, la retirada durante cuatro años de la patria potestad, a pagar las costas del juicio e indemnizar por daños morales a su exmarido con 5.000 euros, por sustraer en 2019 a su hijo y tener al menor en una finca de Cuenca sin escolarizar y sin contacto con su padre.
Según la Fiscalía, la acusada se había instalado en diferentes puntos de España sin que el padre supiera donde estaba, «impidiendo con ello que el menor estuviera con su padre y que este ejerciera los derechos y deberes inherentes a la custodia que le correspondían».
Los investigadores policiales propusieron investigar a Infancia Libre como una organización criminal, lo que fue desestimado por la Fiscalía, que archivó la causa por este delito, haciéndole un gran favor a esta banda de criminales feminazis.
Estamos ante un caso que demuestra claramente que, ni la violencia tiene género, ni la maldad tampoco, y que por supuesto, Podemos solo defiende y representa a lo peor de la sociedad.