Pablo Casado, no solo le dio ayer una puñalada trapera al que se suponía que era su amigo, también provocó un cabreo monumental en los millones de votantes de Vox y en millones de los suyos propios, afirmando que “Vox es parte del grupo de la ruptura con Sánchez e Iglesias”.
Esa mayoría de la España conservadora que ansiaba la famosa “unión de la derecha”, ayer sufrió una gran decepción, pues Casado dinamitó esa posible unión, y algo más grave, abandonó de facto la derecha para situarse en ese inexistente lugar en el que Ciudadanos se situó y ya es un partido en liquidación. Desde sus palabras de ayer, Casado, abandona el lugar donde ha estado situado su partido desde la Transición y le regala, a Vox y a su líder, Santiago Abascal, ser los únicos representantes de la derecha de los principios y de los valores.
Tras sus palabras, socialistas y comunistas, le felicitaron por su discurso, por sus insultos y faltas de respeto a Abascal y a los suyos, y hoy mismo, la prensa progre, encabezada por ese diario tóxico llamado El País, lo piropea.
Todos los partidos que ayer mismo firmaron un documento contra Vox para hacerle un “cordón sanitario” vieron con alborozo lo que perpetró Casado. Esta caricatura de PP de hoy en día y su líder, Pablo Casado, deben sufrir amnesia, deben no acordarse de cuando ellos eran víctimas de esos cordones sanitarios. Pero que no olvide esto Casado, quienes ahora le alaban, pronto querrán cortarle la cabeza.
Lo cierto es que, ayer tarde, los teléfonos de las sedes de Vox echaban literalmente humo debido a las llamadas de votantes y militantes del PP indignados por la nueva postura de su partido, todos decían lo mismo “he partido mi carnet del PP y quiero afiliarme a Vox”.