Nuestro actual Gobierno, realizó una gestión horrible de la primera ola de la pandemia. Como consecuencia de esa nefasta gestión, perdieron la vida más de 50.000 personas y nos metió en la mayor crisis económica que se recuerda.
Acabó el Estado de Alarma, y Sánchez nos dijo que se había vencido al virus y que salíamos más fuertes, para a continuación disfrutar de unas largas vacaciones palaciegas sin trabajar en el plan de contención de la segunda ola, esa que ya tenemos encima.
Ahora Sánchez, vía BOE, decreta un nuevo Estado de Alarma que pretende que dure seis meses, en el que se impone un “toque de queda” nocturno, dejando el resto de medidas a tomar en manos de las CCAA, tratando así de que no le puedan echar las culpas de la que se nos viene encima. Tengo serias dudas de que, en un asunto de este calibre, con todo lo que conlleva, pueda delegar el Gobierno en los distintos gobiernos regionales.
Sánchez e Iglesias, pretenden que el Estado de Alarma les sirva para que el Ejecutivo anule al Legislativo durante medio año, y así, poder perpetrar todas las fechorías que les marca esa agenda ideológica que les hizo formar Gobierno. El ministro Ábalos lo dejó bastante claro ayer, se indultará a los golpistas. Lo que se pretende aquí, tiene algún que otro antecedente histórico, la Ley Inhabilitante de Chávez en Venezuela, lo que llevó a cabo Adolf Hitler en 1933, o lo que ocurrió a principio de 1936 durante nuestra II República.
Durante seis meses, Sánchez no rendirá cuentas como sería lógico en un asunto de tal gravedad y trascendencia, lo hará el ministro de Sanidad. Pero no es solo eso, hay más cosas raras, el Decreto Ley tampoco lo firma Sánchez ¿Por qué?
Arrimadas ya ha dicho que apoyará el Estado de Alarma y Abascal que se opondrá, ¿qué hará Casado? Una verdadera incógnita tras su repentino viaje a ninguna parte, a eso que los políticos oportunistas llaman “el centro”.