De la toma de posesión de Luis Arce, nuevo presidente de Bolivia y marioneta del ex presidente, Evo Morales, ese que está perseguido por la justicia de su país por tener relaciones con una niña, se pueden sacar varias conclusiones. La primera, y más triste, es que el dúo, Sánchez-Iglesias, solo sacan de viaje a nuestro Rey, cuando les interesa a ellos, y a acontecimientos a los que un Jefe de Estado de un país democrático europeo, jamás debería asistir.
La segunda conclusión, es que lo peor de Iberoamérica ha aprovechado la ocasión para firmar y lanzar una declaración contra “el golpismo de la ultraderecha a nivel global”, y lo hacen precisamente los responsables de ideologías que están sumiendo a los países donde, gobiernan o han gobernado, a importantes retrocesos democráticos, incendiando sus calles, hundiendo sus economías, y conduciendo a la población a esa pobreza necesaria para que el comunismo tenga alguna opción de estar en el poder.
Que nuestro vicepresidente, Pablo Iglesias, participe en semejante aquelarre, nos da una idea de la calaña de quienes forman parte de nuestro Gobierno. En este acontecimiento, “la guinda del pastel” la ha puesto nuestro ex presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Exteriores bis de la, narco dictadura venezolana, quien nunca falta a los actos donde se reúne la escoria totalitaria del planeta. Por eso digo, que nuestro Rey nunca tuvo que estar ahí, estaría bastante incómodo con semejante compañía.
Te estoy comentando que el garante de la Constitución ni es chicha ni limoná. Al parecer no ha aprendido de Alfonso XIII y su cobardía. Un ex guardia civil, que estuvo con Tejero en su «asonada», me dijo que todo estaba preparado por el emérito, y, sin poder asegurarlo fehacientemente, que la Reina le recordó lo que pasó con su hermano en Grecia. Vamos por el mismo camino. Prudencia con el comentario..