El sector turístico
representa para España el 12% de su PIB y un porcentaje sobre el total aún
superior es el de los trabajadores que desempeñan su función en las empresas
del sector. Parecía imposible, que el “desgobierno” de Sánchez fuera también
capaz de hundir este sector, pero todo parece indicar que lo está consiguiendo.
Nuestra imagen en el mundo se
tambalea, nunca tan pocos españoles ocuparon puestos de responsabilidad a nivel
internacional o dentro de la UE, estamos a nivel de países de tercer orden
¿Pero que se podía esperar del único Gobierno con presencia de comunistas
seguidores de los más sanguinarios gobiernos del planeta?
Ni el Reino Unido, ni
Noruega, ni Alemania, nos “tienen manía”, simplemente saben que Sánchez lleva
mintiendo con las cifras desde el principio de la pandemia, y ahora no se creen
las cifras que damos, y como es lógico, tratan de proteger a sus nacionales. Si
nuestro propio Gobierno, admitió en unas declaraciones suicidas hace dos
semanas que, probablemente estemos ante una segunda oleada de contagios. Si el
propio Dr. Simón se alegraba estas últimas horas, en otras declaraciones
inconscientes que, desde el punto de vista epidemiológico, era mejor que no
viniesen turistas, y ni ha dimitido ni le han cesado ¿qué deberíamos esperar?
Grecia, Italia o Francia, se
están frotando las manos esperando que se dirijan allí los turistas que no
vendrán aquí, es así de claro y de triste. Si tras anunciar el Reino Unido sus
restricciones, lo único que se le ocurrió a Sánchez y a su banda, fue el
agravio comparativo de “salvar de la quema” a Baleares y a Canarias, y dejar
tiradas a Andalucía y a Valencia. A este Gobierno, no hay por donde cogerlo.
Pero la culpa no la tiene ni
Sánchez ni Iglesias, pues se sabía como eran, como pensaban, y de lo que serían
capaces, los únicos culpables son quiénes sabiéndolo, hicieron caso a sus
vísceras, y les votaron, porque desde luego, no votaron con el cerebro.
