La España de Sánchez no es la Rusia de Putin, pero aquí, gracias a Sánchez, tenemos ya signos muy alarmantes de deterioro democrático. El gobierno de Sánchez ha atacado sin precedentes la independencia judicial, 2.500 jueces calificaron ya en 2021 su forma de gobernar como una deriva “hacia el totalitarismo” en una carta de denuncia que enviaron a la UE. El TC dictó tres sentencias dejando en evidencia que el gobierno y el PSOE violaron derechos fundamentales utilizando la pandemia como excusa, y ni dimitieron ni pidieron perdón.
Este gobierno, es el único gobierno de la UE que tiene ministros comunistas, lo que está perjudicando nuestra imagen en el exterior donde ya no pintamos nada; ha sido el primer gobierno que ha pactado sus cuentas con los herederos políticos de ETA, quienes homenajean a terroristas y se niegan a condenar los más de 800 asesinatos cometidos por esa banda de criminales; este gobierno también se ha aliado con partidos separatista y golpistas pagando su apoyo con indultos a los políticos implicados en el Golpe de Estado. Este gobierno y sus socios, se negaron a condenar los crímenes del nazismo y del comunismo en el Congreso, una condena que fue aprobada en 2019 por el Parlamento Europeo.
Ahora Sánchez acaba de lanzar una grave amenaza contra Vox y contra Santiago Abascal, una amenaza al más puro estilo Putin. TVE la ha plasmado en su Twitter: “Ni España ni Europa van a permitir que ustedes gobiernen”.
Si Vox llega a gobernar o no en España es algo que deben decidir exclusivamente los españoles en las urnas. Así es como se eligen los gobiernos en un país democrático. ¿Qué pretende hacer Sánchez para impedirlo? ¿Cometerá fraude electoral aconsejado por el chavista ZP? ¿Seguirá alentando la violencia contra Vox, como hicieron sus ministros podemitas justificando agresiones contra ese partido? ¿Impedirá Sánchez que Vox pueda concurrir libremente y en igualdad de condiciones a las próximas convocatorias electorales o intentará ilegalizar al tercer partido de España?