La fiscal, Dolores Delgado, fue diputada del PSOE en el Congreso y posteriormente ministra de Justicia, desde el 26 de febrero de 2020 ocupa indignamente el cargo de Fiscal General del Estado. Mediante documentos que lo acreditan, acaba de quedar demostrado, que adulteró el resultado final de la investigación sobre el fiscal Stampa, eliminando del decreto de archivo los elementos que exoneraban a Stampa con rotundidad.
“Lola la del Balta” pues así es como la llaman por ser la pareja de Baltasar Garzón, ese que junto con Zapatero forman el tándem que defiende a nivel planetario a lo peor de lo peor, fue nombrada para ser la Comisaria política de Sánchez y está cumpliendo con creces su cometido. Incluso hay fiscales que en los medios la acusan de practicar la intimidación constante.
La vida política y judicial de esta individua ha estado siempre salpicada de escándalos, quien no recuerda las grabaciones que salieron a la luz en las que se escuchaba algo así como “información vaginal, éxito garantizado” estando en presencia del comisario Villarejo, y en el que se demostraba que ella estaba al tanto de que miembros de nuestra carrera judicial tenían relaciones con menores al otro lado del Atlántico, cosa que no denunció como era su obligación. Y cuando llamó a Marlaska, maricón, entre otras lindezas.
Esta “señora” es uno de los principales instrumentos en manos de Sánchez para destruir el orden constitucional desde dentro. Lo triste de todo esto, es que la gran mayoría de los españoles tenemos claro que la independencia judicial es imprescindible y que, pese a eso, seguimos votando a los partidos que la han politizado y la han mantenido politizada.
Si un juez o un fiscal, se mete en política, no se le debería permitir volver a su carrera, y nadie con cargo de partido puede a continuación ser Fiscal General del Estado. Así nos va.