Los transportistas autónomos tienen todo el derecho del mundo a hacer huelga y motivos de sobra para llevarla a efecto, tal y como están haciendo. Y tienen todo el derecho, porque a nadie se le puede obligar a trabajar a pérdidas. Lo deseable es que su justa reivindicación sea pacífica, pero cuando la rabia y la desesperación de todo un colectivo llega a su límite, aparecen los piquetes y llega la violencia.
Hace menos de un año, la izquierda, despenalizó los actos violentos que llevaran a cabo los piquetes en una huelga, y lo hizo a sabiendas de que sus sindicatos subvencionados solo los perpetrarían contra gobiernos de derechas. Pero ahora, cuando lo ejerce gente independiente contra ellos, montan en cólera, y acusan a los manifestantes de estar dirigidos por esa ficticia “ultraderecha” que siempre sacan a colación.
Mientras unos se manifiestan, la ministra de Transportes se reúne con “sus” sindicatos y unas patronales que nada tienen que ver con los huelguistas, suena a cachondeo. Lo cierto es que ya empieza a haber desabastecimiento en mercados y supermercados, y que el inútil de Sánchez dice que no va a tomar ninguna medida hasta fin de mes, tras lo que decidan en Europa. Personalmente, no creo que aguantemos hasta esa fecha. Seguro que actúa, tarde y mal, como siempre.
Teniendo en cuenta de que el 50% del precio de los combustibles son impuestos, a qué espera este nefasto Gobierno para bajarlos. Aunque lo mismo, siguiendo los consejos de su medio gobierno comunista, aprovecha para empobrecernos un poco más.