Cuando parecía imposible que Sánchez superara los límites de indecencia e indignidad que ha exhibido durante todo su mandato, vemos que lo ha conseguido con su repentino cambio de postura en relación al Sahara tras casi medio siglo, convirtiendo lo que debería haber sido una decisión de Estado con el consenso necesario, en una decisión unilateral e injustificable de un Gobierno débil sostenido por todos los que quieren lo peor para España.
España, traicionó en su día a los saharauis abandonándolos a su suerte tras la Marcha Verde y la invasión militar marroquí. Despues Marruecos protagonizó un auténtico genocidio contra el pueblo saharaui. Por entonces, los tribunales españoles, dictaron un auto de procesamiento de extraordinaria importancia, en el que describen la sinrazón de la barbarie protagonizada por Marruecos contra los saharauis y narra cómo se ejecutaban los crímenes y los crueles métodos de tortura. Se leen pasajes de horror: “Dio a luz en la cárcel y al recién nacido le cortaron los dedos y se los trajeron después a la madre en la comida”; “prendieron fuego a uno de los prisioneros”; “le quemaron con cigarrillos y mecheros y le obligaron a hacer felaciones a varios guardias”; “el campamento fue bombardeado con napalm y fósforo blanco por la aviación marroquí ocasionando al menos 39 muertos, así como más de 75 heridos de gravedad”; “las bombas cayeron en la tienda-hospital que estaba señalizada con una media luna roja, matando a la mayoría de la gente que se encontraba en su interior e hiriendo a otras muchas”. Ni Putin se atreve a eso en Ucrania.
Hablamos de un pueblo, el saharaui, que un día fue español, con DNI español, que guarda no sólo historia común, sino entre otras muchísimas cosas, la lengua.
Con esta decisión, Sánchez, no respeta las resoluciones reiteradas de Naciones Unidas, en las que pide que se celebre un referéndum de autodeterminación donde los saharauis decidan su futuro y se luche por la defensa de los Derechos Humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental.
Cuando el gas ruso ha dejado de llegar por la guerra de Ucrania y solo nos queda el que viene de Argelia, Sánchez se echa en los brazos de su peor enemigo, Marruecos, y pone en peligro el suministro de ese preciado combustible. Todo injustificable. Este infame presidente nos conduce inexorablemente a la miseria.